11 febrero 2022

A Mila por siempre

Isabel Camblor

 


Querida Mila:

Tuve el privilegio de conocerte hace cuatro años, cuando tú tenías noventa y dos, entonces estabas empezando a escribir tu segundo libro, “En el atardecer de la vida”.

Recuerdo cómo me sorprendió la bellísima lírica de tus contrastes: pasión y serenidad, ambas entrecruzadas como la doble hélice que cimenta nuestra misma existencia. Lo primero que quiero agradecerte, querida Mila, es que me cedieras tu ánimo feliz en un momento en el que el mío flaqueaba. Me lo diste sin que fuera necesario pedírtelo, porque tú eras así, tenías la habilidad y también la generosidad para ceder las cosas que eran tuyas sin esfuerzo, simplemente lo entregabas y, como además contabas con el enorme don de la sencillez todo el mundo sabe que ese es el verdadero talento de los sabios, yo lo recogí con la seguridad de que ya me pertenecía. Creo que contigo todos nos sentíamos así, eso he ido observándolo con el tiempo. No era solo yo, éramos todos.

Lo segundo que debo agradecerte es lo mucho que aprendí contigo, especialmente a través de tu tercer libro, Hija de la guerra civil. No imaginas lo que nos conmovía a todos tu sensibilidad, ¿cómo era posible componer con tanta ternura los fragmentos de un tiempo hecho añicos, un espacio furibundo en el que parece imposible que tú hayas podido habitar? Dulce Mila, hay que ser muy generosa y muy noble para tener la capacidad de escribir desde el amor, no solo por la crudeza de tu tremenda experiencia, sino sobre todo por ser capaz de contárnosla a pesar de la dureza de tus circunstancias. Transcurrían los días de 2020, el primer año de esta angustiosa pandemia, y tú, con tus noventa y cuatro años, permaneciste aislada en tu habitación de la residencia, ocho larguísimos meses solitarios, pero ni un día dejaste de escribir, y lo hiciste sin que se revelara en tus palabras ni un solo atisbo de dolor o flaqueza. Claro, eras una verdadera hija de la guerra.

Nos mostraste con la candidez de tu relato el único camino para aceptar todo lo que sucedió e incluso para reconciliarnos con lo que fue el horror de esa absurda contienda entre hermanos. Tu ternura, querida, sobre todo tu ternura, la de la niña vulnerable que fuiste y que, aún perpleja frente al espectáculo de la destrucción premeditada, fue capaz de sobrevivir sin perder un ápice de su capacidad para amar.

Mila, parece que lo hayas vivido todo, no sabes cómo admiro tu presencia omnisciente y esa desenvoltura tuya para hacernos llegar un espacio tan distante, extremadamente remoto. Te imagino siempre, en cualquier época, en cualquier tiempo y espacio, caminando vertical a través de un mundo quebrado y fuera de ningún alcance, un mundo que nosotros contemplábamos como algo universal y anónimo y que tú nos acercaste para que pudiéramos palparlo, todo eso que para nosotros solo era una idea deshilachada, un espacio de la Historia ya deshabitado, de pronto estaba al alcance de nuestras manos. Gracias, querida Mila, también, por enseñarnos esa manera de mirar al pasado. Ahora que te has marchado echamos la vista atrás y ya no vemos vencedores ni vencidos, no vemos ejércitos cautivos y desarmados, no vemos rencor ni recuerdos enconados. Tú sabes que el único principio que mueve al mundo es el amor y así nos lo has transmitido.

Querida Mila: comenzaste este año ya muy cansada, trabajando en tu cuarto libro en el que contabas cómo estabas viviendo la pandemia: pero llegó un nuevo positivo, otro aislamiento, más castigo, como nos decías, y ya ibas en silla de ruedas... demasiada injusticia para una Señora con mayúscula. Y decides dejarnos ya, irte una mañana de viernes, antes del mediodía, porque consideras que ha llegado el momento de reunirte con tu gran amor, que hace demasiados años que se fue y ya no quieres hacerle esperar más. Nos dejas a todos con los párpados fruncidos, desdibujados, atónitos en las antesalas de la residencia, un lugar que ya todos sentimos como nuestro, como una extensión de nuestras casas. Perdónanos si no pudimos evitar resistirnos a dejarte ir, por llorarte tanto, y porque sigamos aún llorando, pero entiende que, aunque fuera por egoísmo, nosotros te queríamos aquí.

Querida Mila, sé ya feliz para siempre, como tú querías, con Ignacio, con tus padres, con tus hermanos queridos del alma, con Mari Paz, donde quiera que estéis, nadie lo merece más que tú, pero por favor, sigue cuidándonos como siempre hiciste.

Te querremos siempre.

Isabel Camblor es novelista, escritora y profesora.

 

Mila Gutiérrez, fallecida el pasado 4 de febrero, es la autora del libro de memorias Hija de la Guerra Civil, editado por la Fundación Mari Paz Jiménez Casado, fundacionmaripazjimenez.org, dedicada principalmente a la lucha contra el sarcoma y su atención sociosanitaria.

04 febrero 2022

Víctima y verdugo

Julio Sánchez Mingo



El pasado martes 1 de febrero, a media mañana. un joven de veinticuatro años resultó muerto en la vía pública en Raffadali, en Sicilia, en la provincia de Agrigento. Recibió quince impactos de bala a manos de un policía: su propio padre, un hombre de 57 años, que, tras alejarse de la escena del crimen, llamó al 112 y esperó solo, abatido, sentado bajo la marquesina de una parada de autobús, con el arma guardada en la mochila que portaba, la llegada de los servicios de seguridad y de emergencias. Tras entregarse, declaró en jefatura: “Arrastraba problemas psíquicos. Esta mañana hemos tenido la enésima discusión. Me ha llamado para pedirme 30 €. Cuando se los he dado me ha exigido 50. Tras golpearme, me ha quitado la cartera. Se me han cruzado los cables y le he pegado no sé cuantos tiros”. Vació en el cuerpo de su hijo el cargador entero de su pistola reglamentaria. En la cabeza, a quemarropa, el primer balazo. El resto en el tórax.

Los problemas venían de antiguo y el filicida estaba desbordado por el dolor y el sufrimiento: “Me pegaba, me insultaba. Me llamaba bastardo y mierda. Cada vez me reclamaba más dinero. Le daba 600 € al mes. Le parecían insuficientes”. El fallecido había vivido tres años en una comuna. Después con su padre, posteriormente con su madre, que tiene una nueva pareja. “Había solicitado ayuda a los servicios sociales, pero nadie me ha prestado apoyo. He ido denunciando las agresiones de mi hijo, la última vez hace quince días”.

Un amigo del joven declaró: “Hacía tiempo que no estaba bien. Vivía solo y había empeorado”. Según otro amigo, era un chaval infeliz y muy introvertido. La investigación corre a cargo de la comandancia provincial de los Carabinieri. Al parecer, recientemente había sido denunciado por acoso en la misma localidad de Raffadali.

El alcalde manifestó que la ciudadanía está consternada: “En el pueblo todo el mundo lo conocía. Había estado ingresado en centros privados en repetidas ocasiones”. No había sido suficiente para enderezar la deriva de una situación que un hombre solo, desesperado, detuvo de forma abrupta. El fiscal jefe de Agrigento no recurrió a medias tintas cuando comentó el desgraciado suceso: “Muchos episodios de trágica e inaudita violencia, acaecidos en los últimos días en la provincia de Agrigento, han puesto de manifiesto el malestar profundo que afecta a la sociedad, a las familias, agravado por el confinamiento impuesto a causa de la pandemia, que el sistema socio sanitario asistencial no ha sido capaz de contener y tratar ofreciendo los necesarios servicios a la colectividad”. Una acusación muy dura. Y añadió: “En muchas ocasiones, lo que definimos actos de locura son el punto final de conflictos sociales y familiares. El sistema, considerado en sentido amplio, que incluye también a la administración de Justicia, no los llega a encauzar y contener de forma adecuada y legítima”. Es el reconocimiento de una derrota de toda la sociedad.

El superior del policía, destinado en la jefatura de Catania desde 2001, explicó: “Nadie hubiera podido imaginar lo sucedido. Nunca causó problemas y son incontables los servicios que ha prestado a lo largo de su trayectoria profesional. Cuando era posible se le asignaba a la jefatura de Agrigento. Sabíamos de sus problemas con el hijo, que estaba en tratamiento psiquiátrico y le pedía dinero continuamente. Conocíamos sus frecuentes disputas. Nada hacía presagiar un epílogo tan terrible”.

La trayectoria vital del joven ha tenido un final atroz. Al menos, descansa en paz. Él ha perdido la vida y su padre, el verdugo, víctima de una situación que lo desbordó, se ha hundido en el más profundo de los abismos, no reposará jamás, se ha destrozado la existencia y penará para siempre, al margen de la condena que le sea impuesta y de los veinticuatro años de castigo ya cumplidos.

La tragedia se ha consumado.

21 enero 2022

La dictadura económica de las macrogranjas

Marimén Ayuso

Lluis Ferrer Ayuso
Si piensan que viven en una democracia, se equivocan. Y si creen que pertenecen al siglo XXI, a la era de la concienciación medioambiental, se vuelven a equivocar. A nosotros, habitantes y amantes de la villa de El Canós, municipio de Plans de Sió, en Lérida, nos pretenden imponer una dictadura económica en una de las zonas rurales más vírgenes de la comarca de la Segarra, que tiene sus acuíferos en situación vulnerable debido a la contaminación por purines y al uso abusivo de fertilizantes en la agricultura —por esto, en la actualidad, no se puede beber el agua de los pozos y hay que traerla de fuera.

Junto a una zona de protección de aves (ZEPA), un empresario pretende construir no sólo una, sino dos macrogranjas de 9.700 cerdos cada una. Quiere hacerlo a pesar de la oposición de sus habitantes, del impacto medioambiental y paisajístico, con la consiguiente pérdida del valor histórico y patrimonial como vila closa1 que somos. Amén del sufrimiento animal causado por su hacinamiento y la correspondiente emisión de malos olores y de gases de efecto invernadero. El Canós no se opone a la ganadería rural, a las explotaciones agropecuarias en general, sino a una actividad industrial muy contaminante, que solo enriquece a unos pocos y perjudica a muchos, especialmente a los que viven de la tierra en este idílico lugar, el cual tendrán que abandonar si sigue adelante este proyecto. Una macrogranja es un negocio básicamente financiero, basado en la automatización, en la alta rotación del producto y en la economía de escala, donde bastan ¡dos empleados! para gestionar una instalación con 9.700 cabezas de porcino, según señala y reconoce en un informe el propio promotor del desaguisado. El beneficio para el lugar, sus vecinos y su naturaleza, es nulo.

El Canós no quiere desaparecer y está decidido a luchar.

1 Vila closa (Villa cerrada). Una villa cerrada es un núcleo de población protegido por murallas y sin construcciones extramuros. Es un tipo de localidad propio de la Antiguedad y el Medievo.

PD. eldiario.es publicó el pasado día 14 de enero un artículo al respecto: 20 vecinos contra 9.600 cerdos.


Las vaquerías de Madrid y las macrogranjas

Julio Sánchez Mingo

 
Cuando yo era chaval, muchos sotanos de Madrid eran vaquerías. En Sandoval, a la vuelta de Monteleón, donde vivía mi abuelo, había una, a dos pasos de los cines de la calle Fuencarral, casi todos desaparecidos, excepto el Paz y el Proyecciones, un notable ejemplo de racionalismo madrileño. Desde la acera, a través de los barrotes de los ventanucos, siempre abiertos, se veía media docena de vacas lecheras paciendo tranquilamente. No exhalaban un olor muy fuerte ni desagradable en demasía. Siempre me preguntaba por dónde diantre las metían o sacaban. Estos establecimientos nutrían de leche a los correspondientes despachos, las lecherías o granjas nombre que se ha conservado en muchos locales del Ensanche y otros barrios de Barcelona para designar a pequeñas cafeterías— donde acudía el vecindario de la zona a aprovisionarse del blanco líquido. También había repartidores a domicilio que, cargados con sus cántaras de aluminio, tocaban a la puerta de las viviendas y atendían a las parroquianas. Las centrales lecheras y el producto envasado tardarían unos años en llegar.

Hace unos días, me contaba un querido amigo y antiguo compañero de estudios que, en Benavente, su madre tenía una docena larga de lecheras de las que vivían, estabuladas en las cuadras de su casa. Mientras, su padre labraba el campo. Vida dura y sacrificada la de ambos, que tenían dificultades para acudir a las celebraciones familiares pues las cornúpetas requieren ordeño diario.

Hasta los setenta, en España la cabaña lechera era explotada de forma intensiva, alojada en cuadras y establos en las poblaciones menores y en sótanos en las grandes ciudades. Mi amigo benaventano me reconocía que las condiciones de vida del ganado de su madre eran bastante tristes, siempre encerrado, atado al pesebre, con la única opción de permanecer de pie o tumbado. Tanto es así que, cuando tenían que trasladarlos, los pobres animales sufrían calambres y espasmos. El bovino para carne tenía un devenir más feliz antes de pasar al matadero, pues casi siempre pastaba en prados, en plena naturaleza.

Han pasado cincuenta años y se ha impuesto la ganadería intensiva, especialmente en los sectores bovino, porcino o aviar. Sólo la carne de alta calidad, fresca o elaborada, proviene de explotaciones extensivas, caso del jamón ibérico o de la ternera de Ávila o de otras procedencias bastante acreditadas y apreciadas.

De quince años a esta parte las granjas de intensivo han ido creciendo de tamaño hasta llegar a las tan polémicas macrogranjas actuales, auténticas industrias, muy contaminantes, que permiten que el consumidor final pague el kilo de lomo fresco de cerdo que no sabe a nada a 6 € el kilo, y el ibérico a 18 € por kilo, que se supone criado en la dehesa. Esta semana, un pescado muy saludable como la caballa fresca costaba en un hipermercado cercano a casa 7,25 € el kilo.

Hay una serie de dudas y preguntas que me rondan la cabeza y me gustaría que algún experto independiente me las aclarara y respondiera. ¿Por qué se construyen las macrogranjas naves cerradas con el ganado estabulado en mitad del campo, incluso en lugares idílicos como El Canós en Lérida, y no en polígonos industriales, más adecuados para este tipo de instalaciones, que son verdaderas fábricas? ¿Acaso es porque el metro cuadrado de sembrado es más barato que el de un polígono industrial? Al no estar definidas y reguladas, ¿se están acogiendo las macrogranjas a la fiscalidad y regulaciones del sector agropecuario en lugar de a las de la industria contaminante? ¿Por qué se almacenan los purines en balsas abiertas, sin cubrir, por lo general mal impermeabilizadas, mientras una refinería de petroleo procesa y recicla lodos, residuos y otros desechos venenosos, de forma más o menos adecuada?

Lamentablemente, las macrogranjas, generan una serie de efectos perversos que hay que tener muy en cuenta. Uno de ellos, muy importante, es el cierre de pequeñas explotaciones ganaderas familiares. Prestemos atención a estos datos y cifras (relativos a Cataluña pero trasladables al resto de España)1:

- La producción de soja forrajera en Brasil lleva a la deforestación de la Amazonía y a la pérdida de su biodiversidad, con roturación y acaparamiento de tierras, expulsión de pueblos indígenas y campesinos y contaminación del medio natural y emisión de CO2.

- El transporte de soja de Brasil a Cataluña genera anualmente 1,9 millones de toneladas de CO2, equivalente al 4,3% de las emisiones anuales totales de esta región.

- Cada año entran en el puerto de Barcelona 1,5 millones de toneladas de soja procedentes de Brasil, lo que representa una deforestación equivalente al 14% de los bosques de Cataluña.

- En 2019, Cataluña exportó carne de cerdo por valor de 3.350 millones de euros, el 20% a China.

Carrillo fumaba como un carretero en el hemiciclo del Congreso. Ahora nos parece inaudito. Dentro de cincuenta años, ¿que opinión merecerán las macrogranjas a los niños de ahora?

1 Fuente: D'aquella soja, aquests purins, de Maties Lorente, en directa.cat.

07 enero 2022

Adivinanza

Julio Sánchez Mingo

Es un personaje de una maldad infinita. No siente empatía por nadie y carece de simpatía. Sus complejos son enormes y patentes. Aquellos derivados de su físico trata de ocultarlos, pero solo consigue hacerlos más evidentes. Su descaro es infinito y miente más que habla, haciendo gala de un exacerbado cinismo. Insulta y descalifica sin recato. Su actitud en público es despreciativa hacia sus interlocutores. No mira de frente. Carece de una formación académica notable y de experiencia profesional. Por ello y para encubrir su ignorancia y su incompetencia, se muestra displicente con los buenos profesionales y los técnicos acreditados y no da valor a las opiniones de los expertos. Sin capacidad de gestión, manipula cifras y maquilla datos, amén de tergiversar las declaraciones ajenas Es prepotente, de un despotismo soberano. No asume las responsabilidades de sus actos, descarga sus culpas en los demás. A su lado sólo medran los aduladores que se aprovechan de su grandísima vanidad. Su soberbia hace que se enemiste con cualquier discrepante o con quien le lleve la contraria. Hace gala de poca inteligencia al calumniar a los colectivos que le sacan las castañas del fuego. Es una marioneta en manos de intereses espurios. Busca siempre el enfrentamiento, no sabe ni quiere negociar y la concordia es un concepto que desconoce. Desleal, no sabe lo que es el agradecimiento, siendo un ejemplo de manual del síndrome de Hubris o Hybris.

¿De quién se trata?

 

31 diciembre 2021

Juicio a la Navidad

José Luis Castellano

En una precaria carpa militar, cerca de la frontera entre Francia y Bélgica, el oficial del ejército inglés, presidente del improvisado consejo de guerra, golpeó su martillo e inició el proceso contra mi persona. Yo era un oficial a cargo del Cuerpo Médico del Ejército Real (RAMC) de la Brigada XVIII, de campo en el frente occidental. Estaba acusado de insubordinación y confraternizar con el enemigo aquel especial veinticuatro de diciembre de mil novecientos catorce. Tenía como defensor a mi amigo Alan, incondicional compañero de leal estima. Cuatro oficiales escoltaban al presidente del tribunal. Con gesto adusto y fría mirada observaban el pecho de Alan. Lucía la Military Cross, ganada por su valor y altruismo en batalla. Yo sostenía entre mis manos un esquema de las trincheras, donde había bosquejado la situación en que debíamos luchar y sobrevivir.

Mi defensor expuso brevemente mis antecedentes militares. Luego me indicó que desarrollara los hechos y expusiera mi postura:

El debilitamiento físico y mental torturaba nuestras mentes. Estábamos cara a cara con la muerte, con falta de sueño en desdichadas y miserables horas de vigilia. Es imposible explicar en palabras esta experiencia, pero todo aquel que la ha vivido sabe a lo que me refiero. Yo yacía en mi agujero en medio de todo ese fragor y estruendo. Me atormentaba no poder pensar y hacer lo que se esperaba de mí: cuidar la salud de mis camaradas. Tenía como ayudante a un muchacho, casi un niño, oriundo de Gales. Toda su familia trabajaba en las minas de carbón. No podía soportar el estruendo del cañón, cuando podía conciliar el sueño su mente seguía en el combate. Los obuses aún explotaban sobre él y durante el día murmuraba los nombres de sus amigos muertos. Cada vez que caía una granada en las cercanías el hombre corría a buscar refugio temblando y dando sacudidas. Pero después siempre volvía y reanudaba su cometido. Lo que el muchacho no soportaba eran las explosiones. Se llamaba Cadin. La adversidad, la vergüenza y su orgullo herido afectaron a su fortaleza. Si el alma del muchacho sufría, su cuerpo suplicaba. Así fue que una neumonía doblegó su salud. Las manos, curtidas en el ámbito rural, no tuvieron más fuerzas. Entregó a estas tierras galas su último aliento. Apenas tenía diecinueve años. Dejó una carta para su joven esposa, una hija triste y un bebé de casi tres meses, que llevaba su mismo nombre.

El presidente del jurado se mantenía impávido frente a la exposición. No movía un músculo de su rostro helado.

—Exponga puntualmente los hechos que competen a su falta— dijo el fiscal, mientras tildaba una hoja manuscrita apoyada en la mesa.

Así siguió mi alegato:

—Por Nochebuena, en la trinchera alemana en Ypres, al noroeste de Bélgica, cerca de la frontera con Francia, las tropas germanas recibieron raciones especiales de comida, vino y los tradicionales arbolitos. Seguramente para elevar su moral. Por la noche empezaron a entonar villancicos y nosotros respondimos con cánticos navideños. En un instante me asomé a la tierra de nadie donde yacían los cuerpos sin vida de combatientes de ambos bandos. Entré en crisis y mi mente perdió la dimensión de tiempo y espacio. Haciendo oídos sordos a los gritos de mis compañeros, en un instante me encontré caminando a la trinchera enemiga con chocolates en una mano y cigarrillos en la otra. Varios soldados se animaron a salir de su refugio. La misma replica recibimos del campo adversario. Iba a la vanguardia mirando fijamente al soldado alemán que se plantó frente a mí. Inmediatamente intercambiamos regalos y nos deseamos feliz navidad estrechando las manos. Luego nos dimos tiempo para enterrar a los cadáveres en medio de una ceremonia conjunta donde lloramos a los caídos. El veinticinco de diciembre continuó el clima de camaradería. Ambas tropas organizamos un partido de futbol, que culminó tres a dos a favor de los alemanes. Estos hechos tuvieron su fin cuando, enterados los altos mandos de la singular situación, ordenaron el regreso inmediato a las hostilidades.

—Es el turno de la defensa— indicó el presidente del jurado, extendiendo su mano e invitando a Alan al centro de la escena.

La Navidad es un símbolo de la fuerza renovada, la esperanza y la fe en el virtuosismo de los hombres para superar épocas de turbulencia. Esta es una de las historias más sublimes y relevantes que desnudan claramente el espíritu navideño. Un extraordinario ejemplo de lo que ocurre en el alma humana en medio de la lucha armada, las bombas y el terror en las trincheras. Quedó al descubierto la esencia del hombre que prefiere cambiar las balas por amistad y la sangre por el afecto desinteresado. Fueron unas pocas horas para gozar de la paz y escapar de las angustiantes horas de la guerra. Fue una ventana para que entrara la luz a sus almas haciendo disipar las sombras que oscurecen al espíritu humano. Sonrieron en el marco de un clima distendido y, al volver a tener fe en Dios, también la tuvieron en el hombre. Entendieron que por cada egoísta hay un generoso, por cada villano un bondadoso y por cada enemigo un amigo.

Hubo una breve deliberación. Mi defensor me miro con piadoso afecto y guiñó un ojo.

Fui degradado y obligado a recluirme en cuarteles de trabajos de fatiga. Finalmente mi defensor consiguió, luego de una larga negociación, el cambio de unidad para redimirme bajo la promesa de buena conducta y lealtad a la Corona.

Alan se acercó lentamente y me susurró al oído.

Si hubiéramos ganado el partido de futbol seguro que te habrían absuelto.

24 diciembre 2021

Feliz Navidad, familia

Roberto Omar Román


En casa a nadie le venía el saco de mi difunto padre, buen lingüista, amante del buen decir y correcto en el escribir. Yo, a falta de prenda más abrigadora, me lo puse un veinticuatro de diciembre. Escribir la carta resultó fácil; anudar la corbata, no tanto.

Cómo olvidar –cuando me encontraron en el patio– el misericordioso "¡Dios santo!" de abuela Toya; el aparatoso desmayo de mamá; los gritos histéricos de tía Coty; el ataque de hipo de prima Lola; el aterrador sollozo de hermana Betsy; el repetido santiguar de madrina Belén; el lívido semblante de comadre Ethel y el indignado "¡Qué hiciste… escuincle tarugo!" de nana Tacha.

El único que se mostró ecuánime, e incluso me palmeó la espalda a manera de bienvenida, respetuoso de no mencionar la corbata, que en su momento él también usó, fue mi padre. Aunque, comprendí, por la adustez de su ceño cuando leyó la última línea de mi carta: "… felis navidad familia aora estoll con papa desidi aorcarme porque la Chenta salio enbarasada y no me quiero cazar con una criada senen rico... ", que su saco me quedó grande.


15 diciembre 2021

Otra vez en diciembre

Julio Sánchez Mingo

J. S. M. Madrid, 13 de diciembre de 2021.

Hace dos años fue Carmen, muchos más Jeannine, hoy Verónica. En diciembre, y eso que hoy, lunes 13, hace un día espléndido, soleado, de cielo radiante, que invita a vivir. Pero la soledad interior, el desánimo, el no encontrar sentido a la vida, los efectos de la depresión lo pueden todo. Algo que no podemos comprender los que, por fortuna, no sufrimos ese mal, que, paradójicamente, ataca a personas tan sociables, siempre cercanas, entrañables y cariñosas. Qué impotencia se siente por no poder ayudarlas a detener esa espiral funesta que conduce a dar el paso fatal o no estar presente para impedirlo.

Era una niña tierna y siempre risueña, de ojos claros y tristes. La recuerdo en Pajares, aquellas Navidades del ¿62?, jugando a los palillos, con las uñas mordidas hasta lo imposible. Siempre pegada a su hermano Alvarito, dos años mayor, a quien siempre estuvo muy unida hasta la repentina muerte de él, la Nochevieja de 2014. ¡En diciembre!

La vi por última vez a la salida de una función teatral en el Pavón. Quedamos en reunirnos otro día, tomar un café, charlar y aprovechar para entregarle unos ejemplares que conservo de El chisme, una revista de adolescentes que editaban máquina de escribir, dibujos a mano, folios grapados, copias de ciclostil, su querido y ya entonces desaparecido hermano, Lengarán, el otro Alvarito, Castro, Emilio, Caparrós y algún otro. Los pequeños de un curso inferior al mío, al que la parca ha diezmado de forma notable. Nunca encontramos el momento oportuno para coincidir. Le enviaré una copia por el móvil, para que la lean todos ellos desde el cielo y celebren su inocencia de aquellos años.

La noticia nos ha impactado y afectado enormemente. El servicio de mensajería del teléfono echa humo y todo son recuerdos y anécdotas relativas a ella y su hermano. De alguna forma, todo el colegio ha mantenido contacto con Verónica todos estos años. La veíamos en el cine, el teatro, la televisión, escuchando su voz tan característica, tan personal, inconfundible, de niña buena. Qué tristeza por su pérdida. Una parte de nuestra vida se va con ella. So happy...

 

Uly Martín.

 

El cuento de Navidad de la Cadena SER 2021, con locución, entre otros, de Verónica Forqué:
Pinocho, de Collodi, en adaptación de Esther García Llovet.

https://cadenaser.com/especiales/cuento-de-navidad-pinocho/

10 diciembre 2021

Periódicos y comentarios

Julio Sánchez Mingo

Empecé a devorar periódicos de chaval, cuando todavía iba al colegio. Mi padre compraba ABC por las mañanas, cuando iba a trabajar. Alegaba que su formato, grapado y de tamaño (255 x 350 mm) inferior al sábana (600 x 750 mm) o al tabloide (280 x 430 mm), era muy cómodo de manejar y leer. Desde luego no había mucho donde elegir: todos los diarios del tardofranquismo eran similares, seguían líneas editoriales parecidas, de acuerdo con las directrices emanadas de los servicios de prensa y propaganda de la dictadura.

En Madrid, por la mañana salían: Ya, editado por la Iglesia —la que paseaba a Franco bajo palio—; Arriba, publicación de Falange, el gubernamental partido único; y el citado ABC, que no se diferenciaba en gran cosa de los otros excepto en el seguimiento que hacía de las actividades del tolerado pretendiente Juan de Borbón y de su hijo Juan Carlos —que residía en Madrid, casado con una princesa griega— con el objetivo de mantener viva en la opinión pública la llama de la esperanza lejana de una restauración monárquica a la muerte del sátrapa.

Por las tardes se animaba mucho el quiosco con: Pueblo, dirigido por el inefable Emilio Romero, órgano de los sindicatos verticales, especializado en sucesos y deportes; El Alcázar, que fue pasando de unas manos a otras —como la falsa monea— pero siempre dentro de las corrientes políticas de la dictadura, de los tecnócratas opusianos a los neofalangistas de Solís y Fraga; Informaciones, de la familia democristiana del régimen agrupada en torno a Silva Muñoz, hasta que fue adquirido por unos banqueros encabezados por Botín; y Madrid, el más independiente y aperturista —con todas las limitaciones impuestas por la época y por su pertenencia a una rama del Opus Dei—, que terminaría siendo cerrado por decisión gubernativa y el edificio de su sede subastado y demolido mediante voladura.

24-04-1973. Voladura del edificio del diario Madrid.

Los domingos por la tarde y los lunes por la mañana no había medios escritos de información general. Por ello, la Asociación de la Prensa editaba la
Hoja del Lunes con los sucesos del domingo, donde destacaban los resultados y las crónicas de los partidos de fútbol de la víspera.

Cada día, a media tarde, mi madre me mandaba a comprar Madrid. Ella lo leía someramente y a continuación, en un pispás, daba cuenta del crucigrama que aparecía en sus páginas. Ya muy mayor, pasados sus noventa años, me dolería ver como ya no era capaz de completar sopas de letras y otros juegos similares. Después el rotativo caía en mis manos. También yo algunas veces atacaba el pasatiempo, que casi siempre tenía que rematar con su ayuda. A mí me gustaban más los artículos de fondo y opinión que las secciones de noticias. Me bastaba con leer los titulares de éstas para estar al día. Ahora hago lo mismo.

Todas las mañanas, los gamberros de la última fila de la clase de III Liceo/6º de Bachillerato, nos entreteníamos ojeando el diario de información deportiva As —incorporaba la imagen de una señorita ligera de ropa, la Chica de As, en el interior de la contraportada— que compraba Carlitos, al que, indefectiblemente, también afanábamos el bocadillo de fuagrás que traía de casa. Los profesores no se percataban de todos esos movimientos. Marca era la otra cabecera de Madrid dedicada a los deportes. Recuerdo cuando José Eloy otro de la última fila me dijo que yo tenía cultura de periódico. No se podía pedir más a un mozalbete que, con catorce, quince o dieciséis años, mataba el tiempo leyendo la prensa, mientras engullía una tostada de pan con mantequilla tras otra, por las tardes le daba patadas a un balón con su amigo Cesítar —también de la última fila— y sacaba buenas notas.

Ahora los noticieros son electrónicos, ya no me tizno de tinta las manos, y los sigo devorando. Leerlos en papel es una delicia pero en este caso carecen de unas novedades que han traído las nuevas tecnologías y que aportan muchísimo valor a las ediciones digitales: la inclusión de vínculos a publicaciones anteriores o a páginas web externas y la posibilidad de insertar comentarios al pie de artículos y noticias, que son compartidos por todos los lectores, con la opción adicional de poder responderlos. Esto permite tomar el pulso a la sociedad que te rodea, saber de su cultura, su educación, preocupaciones y querencias y conocer sus opiniones políticas. Hay textos muy brillantes, que incorporan matices de mucho interés, que en ocasiones son un contrapunto a la ideología y la manipulación, a veces adoctrinadora, de la línea editorial del medio o que ponen los puntos sobre las íes al periodista de turno. Sin embargo, abundan las descalificaciones, la crispación, el mal estilo, la falta de civismo, los infundios, la intransigencia, lo que muestra el resentimiento, los complejos, la escasez de comprensión lectora, la confusión de conceptos, la ignorancia, la poca cultura y conocimiento, en definitiva, las graves carencias de mucha gente. Es habitual que algunos lectores se enzarcen en discusiones peregrinas con otros, llegando casi al insulto. Como los comentarios son en su mayor parte anónimos, no existe la contención ni la mesura, nadie se coarta, se suelta la primera barbaridad que viene a la cabeza. El otro fin de semana, tras la muerte de la escritora Almudena Grandes, hubo quien se refirió a ella como esta pájara y un energúmeno escribió: "Una roja menos". Otro, un tal miguelitos112_3784 rizó el rizo: "Yo le preguntaría a los Sanchistas y demás calaña bolchevique: —¿Una serpiente puede ser inmune a su propio veneno?—. La respuesta aún no está definitivamente resuelta, si bien existe un caso conocido de una cobra que se envenenó a sí misma. hay más preguntas sufridos Socialcomunistas y ultraizquierdistas varios, aún así NO OS ACOMPAÑO, NI POR LO MÁS REMOTO, EN EL SENTIMIENTO (sic).

A priori hay unas normas que se deben cumplir cuando se comenta, de lo contrario el texto es censurado y no es publicado. He detectado que salvo insultos explícitos se puede incluir cualquier tipo de dislate —a las pruebas me remito— y es muy fácil soslayar el bloqueo. El otro día el secretario general de la OIT hizo, a mi entender, unas desafortunadas declaraciones sobre la inutilidad absoluta del pasaporte COVID. Yo, que me he convertido en un asiduo comentarista, escribí que me parecía que las tesis de este señor eran propias de un irresponsable —adjetivo, en este caso sustantivado, cuyo significado según la RAE dista mucho de ser una descalificación—. Resultado: me vetaron el texto. Bastó cambiar la redacción y decir que consideraba su afirmación una irresponsabilidad y... vía verde. El robot censor no es muy listo.

No me negará el lector que no se ahonda en el conocimiento de la condición humana a la vista de todo lo que se puede leer en un periódico: noticias, reportajes, artículos, relatos y... comentarios. Y ahora también escuchar los para mí insufribles podcasts, imprescindibles cuando se cocina o se friegan las sartenes y no se dispone de tiempo para una lectura reposada.


PD. A las 20:35 de anteayer, 8 de diciembre, en este blog se habían publicado 253 entradas y 1.109 comentarios —que lo enriquecen de forma notable—, y recibido 114.353 visitas. Muchas gracias.

03 diciembre 2021

Convocatoria del VI Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid, el blog de Julio Sánchez Mingo

 

Se convoca el VI Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid, con arreglo a las siguientes bases:

1.- Podrán concurrir todas las personas que lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad, con un solo trabajo.

2.- Los escritos presentados deberán reunir las siguientes condiciones:

a) Estar redactados en español. 

b) Ser originales e inéditos.

c) No haber sido premiados ni estar participando en ningún otro certamen.

d) Tener una extensión mínima de 1.800 caracteres y máxima de 10.000.

e) Tema: libre.

f) Género: narrativa, divulgación u opinión, a elección del creador.

g) El autor premiado en la V edición, celebrada en 2021, no podrá presentarse a esta convocatoria, siendo invitado a colaborar en la misma como miembro del jurado.

3.- Los originales se remitirán por correo electrónico en formato pdf antes de las 24:00, hora de Madrid, del 15 de abril de 2022.
Para ello se enviará un mensaje a la dirección
diariodemadrid@yahoo.com, con la mención en el asunto VI Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid, que incluya un fichero pdf conteniendo exclusivamente el trabajo presentado a concurso y otro archivo pdf donde deberán constar los siguientes datos: nombre y apellidos, nacionalidad, domicilio, teléfono y dirección de correo electrónico del creador, título del escrito, así como una declaración de su autoría y de satisfacer las condiciones de estas bases. Los menores de edad deberán, además, remitir el consentimiento de sus padres o tutores para poder participar.

4.- El editor de jsanchezmingo.blogspot.com designará el jurado, que estará compuesto por un mínimo de nueve personas y realizará la elección final de la obra ganadora.

5.- Antes del 30 de junio de 2022 se publicará el fallo del jurado en jsanchezmingo.blogspot.com. Será comunicado simultáneamente por teléfono y correo electrónico al autor vencedor, en cuyo momento se le informará también del lugar de entrega del correspondiente trofeo, una obra de un acreditado artista plástico.
El trabajo ganador será publicado en
jsanchezmingo.blogspot.com en los días sucesivos, no devengando su autor derechos por este motivo.

6.- El premio no podrá declararse desierto. La decisión del jurado será inapelable.

7.- No se mantendrá correspondencia con los autores de los trabajos presentados desde la publicación de la convocatoria hasta después del fallo del jurado, excepto para la aclaración de cuestiones relativas a estas bases o a la correcta recepción de los trabajos presentados a concurso. La resolución de todas las cuestiones que puedan surgir o plantearse sobre este certamen son de exclusiva competencia del editor de jsanchezmingo.blogspot.com en calidad de convocante.

8.- La participación en este concurso implica el conocimiento y aceptación de las bases que lo regulan, así como el acatamiento de cuantas decisiones adopte el editor de
jsanchezmingo.blogspot.com en lo relativo a su interpretación y aplicación.

Madrid, diciembre de 2021

Diario de Madrid, el blog de Julio Sánchez Mingo

jsanchezmingo.blogspot.com