viernes, 7 de enero de 2022

Adivinanza

Julio Sánchez Mingo

Es un personaje de una maldad infinita. No siente empatía por nadie y carece de simpatía. Sus complejos son enormes y patentes. Aquellos derivados de su físico trata de ocultarlos, pero solo consigue hacerlos más evidentes. Su descaro es infinito y miente más que habla, haciendo gala de un exacerbado cinismo. Insulta y descalifica sin recato. Su actitud en público es despreciativa hacia sus interlocutores. No mira de frente. Carece de una formación académica notable y de experiencia profesional. Por ello y para encubrir su ignorancia y su incompetencia, se muestra displicente con los buenos profesionales y los técnicos acreditados y no da valor a las opiniones de los expertos. Sin capacidad de gestión, manipula cifras y maquilla datos, amén de tergiversar las declaraciones ajenas Es prepotente, de un despotismo soberano. No asume las responsabilidades de sus actos, descarga sus culpas en los demás. A su lado sólo medran los aduladores que se aprovechan de su grandísima vanidad. Su soberbia hace que se enemiste con cualquier discrepante o con quien le lleve la contraria. Hace gala de poca inteligencia al calumniar a los colectivos que le sacan las castañas del fuego. Es una marioneta en manos de intereses espurios. Busca siempre el enfrentamiento, no sabe ni quiere negociar y la concordia es un concepto que desconoce. Es un ejemplo de manual del síndrome de Hubris o Hybris.

¿De quién se trata?

 

viernes, 31 de diciembre de 2021

Juicio a la Navidad

José Luis Castellano

En una precaria carpa militar, cerca de la frontera entre Francia y Bélgica, el oficial del ejército inglés, presidente del improvisado consejo de guerra, golpeó su martillo e inició el proceso contra mi persona. Yo era un oficial a cargo del Cuerpo Médico del Ejército Real (RAMC) de la Brigada XVIII, de campo en el frente occidental. Estaba acusado de insubordinación y confraternizar con el enemigo aquel especial veinticuatro de diciembre de mil novecientos catorce. Tenía como defensor a mi amigo Alan, incondicional compañero de leal estima. Cuatro oficiales escoltaban al presidente del tribunal. Con gesto adusto y fría mirada observaban el pecho de Alan. Lucía la Military Cross, ganada por su valor y altruismo en batalla. Yo sostenía entre mis manos un esquema de las trincheras, donde había bosquejado la situación en que debíamos luchar y sobrevivir.

Mi defensor expuso brevemente mis antecedentes militares. Luego me indicó que desarrollara los hechos y expusiera mi postura:

El debilitamiento físico y mental torturaba nuestras mentes. Estábamos cara a cara con la muerte, con falta de sueño en desdichadas y miserables horas de vigilia. Es imposible explicar en palabras esta experiencia, pero todo aquel que la ha vivido sabe a lo que me refiero. Yo yacía en mi agujero en medio de todo ese fragor y estruendo. Me atormentaba no poder pensar y hacer lo que se esperaba de mí: cuidar la salud de mis camaradas. Tenía como ayudante a un muchacho, casi un niño, oriundo de Gales. Toda su familia trabajaba en las minas de carbón. No podía soportar el estruendo del cañón, cuando podía conciliar el sueño su mente seguía en el combate. Los obuses aún explotaban sobre él y durante el día murmuraba los nombres de sus amigos muertos. Cada vez que caía una granada en las cercanías el hombre corría a buscar refugio temblando y dando sacudidas. Pero después siempre volvía y reanudaba su cometido. Lo que el muchacho no soportaba eran las explosiones. Se llamaba Cadin. La adversidad, la vergüenza y su orgullo herido afectaron a su fortaleza. Si el alma del muchacho sufría, su cuerpo suplicaba. Así fue que una neumonía doblegó su salud. Las manos, curtidas en el ámbito rural, no tuvieron más fuerzas. Entregó a estas tierras galas su último aliento. Apenas tenía diecinueve años. Dejó una carta para su joven esposa, una hija triste y un bebé de casi tres meses, que llevaba su mismo nombre.

El presidente del jurado se mantenía impávido frente a la exposición. No movía un músculo de su rostro helado.

—Exponga puntualmente los hechos que competen a su falta— dijo el fiscal, mientras tildaba una hoja manuscrita apoyada en la mesa.

Así siguió mi alegato:

—Por Nochebuena, en la trinchera alemana en Ypres, al noroeste de Bélgica, cerca de la frontera con Francia, las tropas germanas recibieron raciones especiales de comida, vino y los tradicionales arbolitos. Seguramente para elevar su moral. Por la noche empezaron a entonar villancicos y nosotros respondimos con cánticos navideños. En un instante me asomé a la tierra de nadie donde yacían los cuerpos sin vida de combatientes de ambos bandos. Entré en crisis y mi mente perdió la dimensión de tiempo y espacio. Haciendo oídos sordos a los gritos de mis compañeros, en un instante me encontré caminando a la trinchera enemiga con chocolates en una mano y cigarrillos en la otra. Varios soldados se animaron a salir de su refugio. La misma replica recibimos del campo adversario. Iba a la vanguardia mirando fijamente al soldado alemán que se plantó frente a mí. Inmediatamente intercambiamos regalos y nos deseamos feliz navidad estrechando las manos. Luego nos dimos tiempo para enterrar a los cadáveres en medio de una ceremonia conjunta donde lloramos a los caídos. El veinticinco de diciembre continuó el clima de camaradería. Ambas tropas organizamos un partido de futbol, que culminó tres a dos a favor de los alemanes. Estos hechos tuvieron su fin cuando, enterados los altos mandos de la singular situación, ordenaron el regreso inmediato a las hostilidades.

—Es el turno de la defensa— indicó el presidente del jurado, extendiendo su mano e invitando a Alan al centro de la escena.

La Navidad es un símbolo de la fuerza renovada, la esperanza y la fe en el virtuosismo de los hombres para superar épocas de turbulencia. Esta es una de las historias más sublimes y relevantes que desnudan claramente el espíritu navideño. Un extraordinario ejemplo de lo que ocurre en el alma humana en medio de la lucha armada, las bombas y el terror en las trincheras. Quedó al descubierto la esencia del hombre que prefiere cambiar las balas por amistad y la sangre por el afecto desinteresado. Fueron unas pocas horas para gozar de la paz y escapar de las angustiantes horas de la guerra. Fue una ventana para que entrara la luz a sus almas haciendo disipar las sombras que oscurecen al espíritu humano. Sonrieron en el marco de un clima distendido y, al volver a tener fe en Dios, también la tuvieron en el hombre. Entendieron que por cada egoísta hay un generoso, por cada villano un bondadoso y por cada enemigo un amigo.

Hubo una breve deliberación. Mi defensor me miro con piadoso afecto y guiñó un ojo.

Fui degradado y obligado a recluirme en cuarteles de trabajos de fatiga. Finalmente mi defensor consiguió, luego de una larga negociación, el cambio de unidad para redimirme bajo la promesa de buena conducta y lealtad a la Corona.

Alan se acercó lentamente y me susurró al oído.

Si hubiéramos ganado el partido de futbol seguro que te habrían absuelto.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Feliz Navidad, familia

Roberto Omar Román


En casa a nadie le venía el saco de mi difunto padre, buen lingüista, amante del buen decir y correcto en el escribir. Yo, a falta de prenda más abrigadora, me lo puse un veinticuatro de diciembre. Escribir la carta resultó fácil; anudar la corbata, no tanto.

Cómo olvidar –cuando me encontraron en el patio– el misericordioso "¡Dios santo!" de abuela Toya; el aparatoso desmayo de mamá; los gritos histéricos de tía Coty; el ataque de hipo de prima Lola; el aterrador sollozo de hermana Betsy; el repetido santiguar de madrina Belén; el lívido semblante de comadre Ethel y el indignado "¡Qué hiciste… escuincle tarugo!" de nana Tacha.

El único que se mostró ecuánime, e incluso me palmeó la espalda a manera de bienvenida, respetuoso de no mencionar la corbata, que en su momento él también usó, fue mi padre. Aunque, comprendí, por la adustez de su ceño cuando leyó la última línea de mi carta: "… felis navidad familia aora estoll con papa desidi aorcarme porque la Chenta salio enbarasada y no me quiero cazar con una criada senen rico... ", que su saco me quedó grande.


miércoles, 15 de diciembre de 2021

Otra vez en diciembre

Julio Sánchez Mingo

J. S. M. Madrid, 13 de diciembre de 2021.

Hace dos años fue Carmen, muchos más Jeannine, ahora Verónica. En diciembre, y eso que hoy, lunes 13, hace un día espléndido, soleado, de cielo radiante, que invita a vivir. Pero la soledad interior, el desánimo, el no encontrar sentido a la vida, los efectos de la depresión lo pueden todo. Algo que no podemos comprender los que, por fortuna, no sufrimos ese mal, que, paradójicamente, ataca a personas tan sociables, siempre cercanas, entrañables y cariñosas. Qué impotencia se siente por no poder ayudarlas a detener esa espiral funesta que conduce a dar el paso fatal o no estar presente para impedirlo.

Era una niña tierna y siempre risueña, de ojos claros y tristes. La recuerdo en Pajares, aquellas Navidades del ¿62?, jugando a los palillos, con las uñas mordidas hasta lo imposible. Siempre pegada a su hermano Alvarito, dos años mayor, a quien siempre estuvo muy unida hasta la repentina muerte de él, la Nochevieja de 2014. ¡En diciembre!

La vi por última vez a la salida de una función teatral en el Pavón. Quedamos en reunirnos otro día, tomar un café, charlar y aprovechar para entregarle unos ejemplares que conservo de El chisme, una revista de adolescentes que editaban máquina de escribir, dibujos a mano, folios grapados, copias de ciclostil, su querido y ya entonces desaparecido hermano, Lengarán, el otro Alvarito, Castro, Emilio, Caparrós y algún otro. Los pequeños de un curso inferior al mío, al que la parca ha diezmado de forma notable. Nunca encontramos el momento oportuno para coincidir. Le enviaré una copia por el móvil, para que la lean todos ellos desde el cielo y celebren su inocencia de aquellos años.

La noticia nos ha impactado y afectado enormemente. El servicio de mensajería del teléfono echa humo y todo son recuerdos y anécdotas relativas a ella y su hermano. De alguna forma, todo el colegio ha mantenido contacto con Verónica todos estos años. La veíamos en el cine, el teatro, la televisión, escuchando su voz tan característica, tan personal, inconfundible, de niña buena. Qué tristeza por su pérdida. Una parte de nuestra vida se va con ella. So happy...

 

Uly Martín.

 

El cuento de Navidad de la Cadena SER 2021, con locución, entre otros, de Verónica Forqué:
Pinocho, de Collodi, en adaptación de Esther García Llovet.

https://cadenaser.com/especiales/cuento-de-navidad-pinocho/

viernes, 10 de diciembre de 2021

Periódicos y comentarios

Julio Sánchez Mingo

Empecé a devorar periódicos de chaval, cuando todavía iba al colegio. Mi padre compraba ABC por las mañanas, cuando iba a trabajar. Alegaba que su formato, grapado y de tamaño (255 x 350 mm) inferior al sábana (600 x 750 mm) o al tabloide (280 x 430 mm), era muy cómodo de manejar y leer. Desde luego no había mucho donde elegir: todos los diarios del tardofranquismo eran similares, seguían líneas editoriales parecidas, de acuerdo con las directrices emanadas de los servicios de prensa y propaganda de la dictadura.

En Madrid, por la mañana salían: Ya, editado por la Iglesia —la que paseaba a Franco bajo palio—; Arriba, publicación de Falange, el gubernamental partido único; y el citado ABC, que no se diferenciaba en gran cosa de los otros excepto en el seguimiento que hacía de las actividades del tolerado pretendiente Juan de Borbón y de su hijo Juan Carlos —que residía en Madrid, casado con una princesa griega— con el objetivo de mantener viva en la opinión pública la llama de la esperanza lejana de una restauración monárquica a la muerte del sátrapa.

Por las tardes se animaba mucho el quiosco con: Pueblo, dirigido por el inefable Emilio Romero, órgano de los sindicatos verticales, especializado en sucesos y deportes; El Alcázar, que fue pasando de unas manos a otras —como la falsa monea— pero siempre dentro de las corrientes políticas de la dictadura, de los tecnócratas opusianos a los neofalangistas de Solís y Fraga; Informaciones, de la familia democristiana del régimen agrupada en torno a Silva Muñoz, hasta que fue adquirido por unos banqueros encabezados por Botín; y Madrid, el más independiente y aperturista —con todas las limitaciones impuestas por la época y por su pertenencia a una rama del Opus Dei—, que terminaría siendo cerrado por decisión gubernativa y el edificio de su sede subastado y demolido mediante voladura.

24-04-1973. Voladura del edificio del diario Madrid.

Los domingos por la tarde y los lunes por la mañana no había medios escritos de información general. Por ello, la Asociación de la Prensa editaba la
Hoja del Lunes con los sucesos del domingo, donde destacaban los resultados y las crónicas de los partidos de fútbol de la víspera.

Cada día, a media tarde, mi madre me mandaba a comprar Madrid. Ella lo leía someramente y a continuación, en un pispás, daba cuenta del crucigrama que aparecía en sus páginas. Ya muy mayor, pasados sus noventa años, me dolería ver como ya no era capaz de completar sopas de letras y otros juegos similares. Después el rotativo caía en mis manos. También yo algunas veces atacaba el pasatiempo, que casi siempre tenía que rematar con su ayuda. A mí me gustaban más los artículos de fondo y opinión que las secciones de noticias. Me bastaba con leer los titulares de éstas para estar al día. Ahora hago lo mismo.

Todas las mañanas, los gamberros de la última fila de la clase de III Liceo/6º de Bachillerato, nos entreteníamos ojeando el diario de información deportiva As —incorporaba la imagen de una señorita ligera de ropa, la Chica de As, en el interior de la contraportada— que compraba Carlitos, al que, indefectiblemente, también afanábamos el bocadillo de fuagrás que traía de casa. Los profesores no se percataban de todos esos movimientos. Marca era la otra cabecera de Madrid dedicada a los deportes. Recuerdo cuando José Eloy otro de la última fila me dijo que yo tenía cultura de periódico. No se podía pedir más a un mozalbete que, con catorce, quince o dieciséis años, mataba el tiempo leyendo la prensa, mientras engullía una tostada de pan con mantequilla tras otra, por las tardes le daba patadas a un balón con su amigo Cesítar —también de la última fila— y sacaba buenas notas.

Ahora los noticieros son electrónicos, ya no me tizno de tinta las manos, y los sigo devorando. Leerlos en papel es una delicia pero en este caso carecen de unas novedades que han traído las nuevas tecnologías y que aportan muchísimo valor a las ediciones digitales: la inclusión de vínculos a publicaciones anteriores o a páginas web externas y la posibilidad de insertar comentarios al pie de artículos y noticias, que son compartidos por todos los lectores, con la opción adicional de poder responderlos. Esto permite tomar el pulso a la sociedad que te rodea, saber de su cultura, su educación, preocupaciones y querencias y conocer sus opiniones políticas. Hay textos muy brillantes, que incorporan matices de mucho interés, que en ocasiones son un contrapunto a la ideología y la manipulación, a veces adoctrinadora, de la línea editorial del medio o que ponen los puntos sobre las íes al periodista de turno. Sin embargo, abundan las descalificaciones, la crispación, el mal estilo, la falta de civismo, los infundios, la intransigencia, lo que muestra el resentimiento, los complejos, la escasez de comprensión lectora, la confusión de conceptos, la ignorancia, la poca cultura y conocimiento, en definitiva, las graves carencias de mucha gente. Es habitual que algunos lectores se enzarcen en discusiones peregrinas con otros, llegando casi al insulto. Como los comentarios son en su mayor parte anónimos, no existe la contención ni la mesura, nadie se coarta, se suelta la primera barbaridad que viene a la cabeza. El otro fin de semana, tras la muerte de la escritora Almudena Grandes, hubo quien se refirió a ella como esta pájara y un energúmeno escribió: "Una roja menos". Otro, un tal miguelitos112_3784 rizó el rizo: "Yo le preguntaría a los Sanchistas y demás calaña bolchevique: —¿Una serpiente puede ser inmune a su propio veneno?—. La respuesta aún no está definitivamente resuelta, si bien existe un caso conocido de una cobra que se envenenó a sí misma. hay más preguntas sufridos Socialcomunistas y ultraizquierdistas varios, aún así NO OS ACOMPAÑO, NI POR LO MÁS REMOTO, EN EL SENTIMIENTO (sic).

A priori hay unas normas que se deben cumplir cuando se comenta, de lo contrario el texto es censurado y no es publicado. He detectado que salvo insultos explícitos se puede incluir cualquier tipo de dislate —a las pruebas me remito— y es muy fácil soslayar el bloqueo. El otro día el secretario general de la OIT hizo, a mi entender, unas desafortunadas declaraciones sobre la inutilidad absoluta del pasaporte COVID. Yo, que me he convertido en un asiduo comentarista, escribí que me parecía que las tesis de este señor eran propias de un irresponsable —adjetivo, en este caso sustantivado, cuyo significado según la RAE dista mucho de ser una descalificación—. Resultado: me vetaron el texto. Bastó cambiar la redacción y decir que consideraba su afirmación una irresponsabilidad y... vía verde. El robot censor no es muy listo.

No me negará el lector que no se ahonda en el conocimiento de la condición humana a la vista de todo lo que se puede leer en un periódico: noticias, reportajes, artículos, relatos y... comentarios. Y ahora también escuchar los para mí insufribles podcasts, imprescindibles cuando se cocina o se friegan las sartenes y no se dispone de tiempo para una lectura reposada.


PD. A las 20:35 de anteayer, 8 de diciembre, en este blog se habían publicado 253 entradas y 1.109 comentarios —que lo enriquecen de forma notable—, y recibido 114.353 visitas. Muchas gracias.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Convocatoria del VI Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid, el blog de Julio Sánchez Mingo

 

Se convoca el VI Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid, con arreglo a las siguientes bases:

1.- Podrán concurrir todas las personas que lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad, con un solo trabajo.

2.- Los escritos presentados deberán reunir las siguientes condiciones:

a) Estar redactados en español. 

b) Ser originales e inéditos.

c) No haber sido premiados ni estar participando en ningún otro certamen.

d) Tener una extensión mínima de 1.800 caracteres y máxima de 10.000.

e) Tema: libre.

f) Género: narrativa, divulgación u opinión, a elección del creador.

g) El autor premiado en la V edición, celebrada en 2021, no podrá presentarse a esta convocatoria, siendo invitado a colaborar en la misma como miembro del jurado.

3.- Los originales se remitirán por correo electrónico en formato pdf antes de las 24:00, hora de Madrid, del 15 de abril de 2022.
Para ello se enviará un mensaje a la dirección
diariodemadrid@yahoo.com, con la mención en el asunto VI Premio de Escritura Breve de Diario de Madrid, que incluya un fichero pdf conteniendo exclusivamente el trabajo presentado a concurso y otro archivo pdf donde deberán constar los siguientes datos: nombre y apellidos, nacionalidad, domicilio, teléfono y dirección de correo electrónico del creador, título del escrito, así como una declaración de su autoría y de satisfacer las condiciones de estas bases. Los menores de edad deberán, además, remitir el consentimiento de sus padres o tutores para poder participar.

4.- El editor de jsanchezmingo.blogspot.com designará el jurado, que estará compuesto por un mínimo de nueve personas y realizará la elección final de la obra ganadora.

5.- Antes del 30 de junio de 2022 se publicará el fallo del jurado en jsanchezmingo.blogspot.com. Será comunicado simultáneamente por teléfono y correo electrónico al autor vencedor, en cuyo momento se le informará también del lugar de entrega del correspondiente trofeo, una obra de un acreditado artista plástico.
El trabajo ganador será publicado en
jsanchezmingo.blogspot.com en los días sucesivos, no devengando su autor derechos por este motivo.

6.- El premio no podrá declararse desierto. La decisión del jurado será inapelable.

7.- No se mantendrá correspondencia con los autores de los trabajos presentados desde la publicación de la convocatoria hasta después del fallo del jurado, excepto para la aclaración de cuestiones relativas a estas bases o a la correcta recepción de los trabajos presentados a concurso. La resolución de todas las cuestiones que puedan surgir o plantearse sobre este certamen son de exclusiva competencia del editor de jsanchezmingo.blogspot.com en calidad de convocante.

8.- La participación en este concurso implica el conocimiento y aceptación de las bases que lo regulan, así como el acatamiento de cuantas decisiones adopte el editor de
jsanchezmingo.blogspot.com en lo relativo a su interpretación y aplicación.

Madrid, diciembre de 2021

Diario de Madrid, el blog de Julio Sánchez Mingo

jsanchezmingo.blogspot.com

 

viernes, 19 de noviembre de 2021

¿Pedir perdón por la Conquista?

Clementina Cruz

Detalle del Lienzo de Tlaxcala. Siglo XVI: Malinalli traduciendo a los mexicas para Cortés.

Antes de entrar en materia y valorar si el jefe del Estado o del Gobierno español y el papa de Roma deben pedir disculpas al pueblo mexicano por los excesos cometidos durante la conquista, evangelización y colonización de los imperios que ocupaban en 1519 la futura Nueva España, quisiera hacer un breve comentario sobre una persona que para mí es de capital importancia. Por machismo o discriminación sexista, hasta la fecha ha sido tachada de traidora a su pueblo. En mi humilde opinión, fue una mujer muy inteligente y muy culta para su época. Me refiero a Malinalli, o doña Marina, como fue bautizada por los españoles, o La Malinche, como posteriormente los mexicanos terminaron llamándole. Ella fue pieza fundamental en el proceso inicial de la conquista. Aunque manipulada por Hernán Cortés para alcanzar sus fines, su actuación permitió que se estableciera la necesaria comunicación entre los españoles y los pueblos americanos aborígenes, todos ellos de raza, cultura y lengua muy diferentes. Lamentablemente, su condición femenina ha impedido que se haya reconocido su gran valía y aportación al nacimiento de lo que es ahora el pueblo mexicano.

Volviendo al tema principal que nos ocupa, creo que a estas alturas no tiene sentido la presentación de las excusas demandadas. ¿De que servirían unas palabras pronunciadas solamente por compromiso o por razones políticas? No se remediaría nada. Tampoco nuestros antepasados tuvieron respeto por su propio pueblo, también cometieron atrocidades. No lo digo yo, lo reconoce la Historia. Hay un refrán muy popular entre los mexicanos: el qué es buen juez, por su casa empieza. Por ello mencioné a Malinalli. De ser de noble cuna, pasó a ser esclava, para después ser entregada a Cortés. ¿Dónde está la coherencia en este asunto de las disculpas solicitadas? Esta controversia se dilatará y, mientras haya gente con ideas peregrinas, se seguirán cometiendo locuras y atrocidades. Más vale que los responsables políticos se preocupen por lo que sucede en nuestro país y trabajen para solucionar los problemas que nos martirizan, que no son pocos.

Clementina Cruz es de Oaxaca. Reside en Chalco, en el Valle de México, la aglomeración urbana más poblada de América, que también comprende la Ciudad de México.

viernes, 12 de noviembre de 2021

VI Premio La Foto del Verano de Diario de Madrid. Resultados

Jugando con el viento, de Asun García, residente en Santander, ha resultado ganadora del VI Premio La Foto del Verano de Diario de Madrid, de acuerdo con las votaciones del jurado compuesto por Campo García, María Luisa Sánchez Mingo, Chon Zuza, María Luisa de Córdova, Paola Guadalaxara, Marisol Martínez, Jesús Ramos, Ugo Picazio y Gonzalo Silván.

Enhorabuena a la vencedora, que recibirá en breve el correspondiente galardón, una aguada del insigne pintor Antonio Lago Rivera (1916-1990), a los finalistas y a la merecedora de la mención especial del editor a la mejor fotografía de actualidad. Muchas gracias al resto de participantes por su contribución y esfuerzo y a los miembros del jurado por su inestimable labor.

Asun García: Jugando con el viento.



 Obras finalistas (por orden de puntuación del jurado).

Maricarmen Rizo: Gaviota al ocaso.

Daniel Martín: Rincones con encanto.

Rosa García: Un cielo confuso.

Rosa García: Relinchos en la niebla. 

Enrique Pursall: Mirada.

Sergio Rizo: Reflejos.

Enrique Pursall: En la tierra.

Sergio Rizo: Velero y el mar.

Luis Tallón: Acecho.

Mariló Prieto: Juegos al atardecer.

Enrique Pursall: Al sol.

Maricarmen Rizo: Atardecer entre ramas.

Maricarmen Rizo: Gigante blanco.

Sergio Rizo: Atardecer en rojo.

Rosa García: Atardecer en San Román.

Enrique Pursall: Carpinchos.

Luis Tallón: Crepúsculo.

Mención especial del editor a la mejor fotografía de actualidad.

María Yañez: Reclusión doble.

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sábado, 6 de noviembre de 2021

La cesta

Julio Sánchez Mingo

A María Luisina por su cumpleaños


Madrid, principio de los años 60.

El profesor Picazio imparte clases de las asignaturas de Matemáticas y Ciencias en las Escuelas Italianas. Su hijo mayor está enfermo del corazón y por ese motivo acuden regularmente a la consulta de un cardiólogo.

El padre de uno de sus alumnos es el delegado para la Península Ibérica de Finmeccanica, la agrupación de empresas metalúrgicas del Estado italiano, entre las que se encuentra el fabricante de automóviles Alfa Romeo, cuyos vehículos son muy apreciados y difíciles de conseguir, especialmente en España. La renombrada firma acaba de presentar un modelo espectacular, objeto de deseo para muchos, al alcance de muy pocos: el Giulia.

El galeno se encapricha del flamante lanzamiento pero encuentra muchas dificultades para adquirir una unidad. La disponibilidad es muy escasa y la demanda muy grande. Además es preciso obtener el correspondiente permiso de importación, cuyo tráfico ilegal está en manos de los prebostes del Régimen. Le dan largas. Harto de esperar no se le ocurre mejor idea que recurrir al padre de su jovencísimo paciente, para ver si conoce a alguien con influencias entre la colonia de italianos de la capital. El milagro se consuma. El bueno del educador se dirige a su compatriota el directivo del conglomerado industrial, que consigue un flamante turismo Alfa Romeo Giulia para el impaciente médico. A partir de ese momento podrá presumir por las calles de Madrid, por aquel entonces casi vacías de coches.

Llegan las Navidades. Suena el timbre de la puerta en casa del profesor. Dos empleados traen una cesta gigantesca, de varios pisos, con dos jamones entre otras muchas exquisiteces. Menudo jolgorio se monta: la madre de carácter muy expansivo— eufórica y los chavales dando brincos de alegría. Es de suponer que el padre también está feliz y contento, pero se contiene para transmitir una imagen de hombre comedido. No en vano representa ese papel todos los días, tiene que lidiar con clases de veinte becerros.

Conociéndolos, seguro que repartieron el regalo del doctor entre sus allegados.

Según el hijo pequeño de la familia, el obsequio medía más de dos metros de alto. ¡Estos italianos son tan exagerados como los andaluces!



viernes, 29 de octubre de 2021

El espía italiano que amó a una española

Julio Sánchez Mingo

A Carlino, che dal cielo si prende cura di noi e ci mantiene collegati

Gianluigi me contó muy someramente que su padre, Mario, participó en la II Guerra Mundial en Gibraltar y su entorno como miembro del SIM, Servizio Informazioni Militare de las Fuerzas Armadas italianas —entonces sujetas al arbitrio del dictador fascista Benito Amilcare Andrea Mussolini—. Habiendo sido la conversación telefónica, me ofreció pocos detalles y yo tampoco se los pedí.

Hace un par de semanas, apareció en el periódico la reseña de El italiano, de Arturo Pérez-Reverte, que narra las andanzas bélicas en la bahía de Algeciras de un buceador de combate transalpino, piloto de maiale, su salvamento y acogida por una española y la historia de amor que surge entre ambos.

Maiali, cerdos en lengua italiana, eran unos sumergibles de bolsillo de desarrollo italiano, con forma de torpedo, llamados SLC, siluro a lenta corsa, de poco más de siete metros de eslora, utilizados durante aquella conflagración mundial. Operados a horcajadas por dos tripulantes, se introducían de soslayo en las bases navales enemigas para atacar sus navíos, adosándoles al casco una carga explosiva de tritolital. Es muy célebre la acción de guerra en la que, mediante el uso de estos artefactos navales, en la rada de Alejandría, Luigi Durand de la Penne y sus hombres hundieron los acorazados Valiant y Queen Elizabeth, el destructor Jervis y el petrolero Sagona. Un total de seis combatientes dieron al traste con 80.000 toneladas de acero.—

 

Maiale.

Le envié a Gianluigi el artículo por teléfono y de inmediato, desde Roma, donde se encontraba de viaje, me respondió con un mensaje de voz en italiano que decía: "Ya lo he comprado. No te voy a negar que con sólo leer la contraportada me he emocionado. Me ha parecido vivir una historia ya escuchada. Gracias".

Retomamos aquella conversación telefónica comiendo juntos en un restaurante, nido de espías en el Madrid de la primera posguerra, a espaldas del Congreso. Lamentablemente no es ni sombra de lo que fue, tanto en lo que respecta al servicio como en lo referente a la cocina. Lo que se expone a continuación es un resumen, más o menos ordenado, de lo que el locuaz Gianluigi me narró y de la documentación que me proporcionó.

Mario había nacido en Nápoles en 1917, hijo de Luigi —el bebé protagonista del relato El torno, aparecido en estas páginas, que llegó a comisario de policía—. En 1940 estudiaba lenguas extranjeras en el Regio Istituto Superiore Orientale de Nápoles, germen de la actual Universidad de Nápoles L'Orientale. Ese año Victor Manuel III de Saboya, rey de Italia, que en 1922 había aupado al poder como presidente del Gobierno al Duce Mussolini tras la Marcha sobre Roma, declaró la guerra a Francia y Reino Unido, alineándose con la Alemania nazi de Hitler, por lo que nuestro futuro espía fue llamado a filas como marinero de reemplazo.

 

Mario con uniforme de marinero de la Regia Marina.

Gracias a su cualificación, realizó el curso de ascenso a suboficial de complemento, siendo promovido a segundo jefe de señales y destinado como responsable del faro de Capo Mele, en la provincia de Savona, en el límite oeste del golfo de Génova. Su conocimiento de idiomas y la experiencia adquirida en la observación y reconocimiento de buques y el envío, recepción, encriptado y desencriptado de mensajes luminosos, hizo que al cabo de poco tiempo fuera encuadrado en el citado SIM y enviado como agente al Campo de Gibraltar. En la guerra las órdenes son taxativas y los sentimientos y deseos personales no cuentan. Su misión fundamental era controlar los movimientos en el Estrecho y la bahía de Algeciras de los navíos de guerra británicos y sus barcos de suministro y dar soporte a la legendaria X Flottiglia MAS (Memento audere semper, del lema creado por D'Annunzio) en sus incursiones de combate contra las unidades enemigas.

—Esta agrupación naval operaba de tres formas distintas: 1) mediante barchini, Motoscafo Turismo Modificato, MTM, lanchas de recreo modificadas cargadas de explosivo (como en Suda, Creta, donde hundieron el crucero pesado York, un transporte y un petrolero); 2) aproximación con maiali, que podían trasladar 300 kg de tritolital y hundir un acorazado, como se ha descrito más arriba; 3) con la infiltración de buceadores de combate, los Grupos Gamma, que adosaban unas bombas lapa que llamaban mignatte, cimici o bauletti, a las embarcaciones más vulnerables. Un hombre rana por sus propios medios es incapaz de acarrear la cantidad necesaria de explosivos para hundir un buque de guerra, por poco blindado que esté, pero sí puede colocar pequeñas minas, de apenas medio kilo de peso, que son letales para un mercante o un pasaje. Atravesaban de noche la bahía de Algeciras hasta el lugar de atraque o fondeo del objetivo y regresaban a continuación al punto de partida. ¡Nadando! Eran auténticos atletas—.

 

Barchino.

El lugar de referencia de Mario en el Campo de Gibraltar era Villa Carmela, una casa de campo alquilada por los italianos, situada en el municipio de San Roque, en un alto cercano a la playa de Puente Mayorga, que servía de punto de observación y de base de apoyo logístico para los Grupos Gamma y los maiali, cuyo ensamblaje final, en la segunda fase de su existencia operativa, a partir de diciembre de 1942, se realizó en el Olterra.

Inicialmente los SLC eran transportados en el submarino Scirè hasta el mismo teatro de operaciones de la bahía de Algeciras, siendo botados en el momento de entrar en acción. Desde el verano de 1940, el tanquero italiano Olterra, de 4.995 toneladas, yacía varado en las proximidades de dicha playa, con parte de su tripulación civil a bordo. A principios de 1942, la Regia Marina decidió utilizarlo como base secreta de los maiali. Con este objetivo fue reflotado y trasladado al puerto de Algeciras, quedando atracado en el muelle del Dique Norte. Una vez sustituidos sus marinos mercantes por una dotación militar, fue acondicionado para el ensamblaje y estiba en su interior de los SLC, para lo que se le abrió un portalón en un costado del casco, en la obra viva, bajo la línea de flotación, por donde de noche cargaban partes y piezas suministradas desde un submarino y se botaban los propios torpedos tripulados, una vez listos para el combate—.

Mario, para recabar información o controlar movimientos de tropas y embarcaciones, atravesaba el estrecho en barca hasta la costa africana disfrazado de pescador bereber, con la falsa identidad de Mohamed Benahmen Faxi, o pasaba a Gibraltar con pasaporte español manipulado y deambulaba por la misma calle Real. También disponía de un uniforme militar español. Era capaz, incluso de noche, de reconocer un cierto navío por su silueta y siempre se quejó de pérdida de vista tras tantas horas de vigilancia nocturna tras el catalejo o los prismáticos. Su vida estaba sometida a una gran tensión. Cuando un espía es capturado, es fusilado de inmediato. Los tripulantes de maiale apresados, como soldados que eran, fueron considerados prisioneros de guerra y tratados como tales. Mario y sus compañeros trabajaban coordinados con los agentes alemanes, poco presentes en la zona, que no participaban en el apoyo a las acciones militares de los italianos y cuyo único interés era servir de ojos a los submarinos de la Kriegsmarine en sus incursiones por el Mediterráneo.

El 24 de julio de 1943, el Gran Consejo Fascista pide a Victor Manuel III la destitución de Mussolini, que es aceptada. El dictador es detenido, trasladado inicialmente a la isla de Ponza y después a La Maddalena. Con posterioridad es recluido en un hotel de montaña en el Gran Sasso. Italia firma el armisticio con las potencias aliadas el 8 de septiembre y el día 12 de ese mismo mes el Duce es liberado por paracaidistas de la Luftwaffe y miembros de las SS y llevado a Alemania, donde se entrevista con Hitler. El 25, también de septiembre, proclama la República Social Italiana, RSI. Los alemanes invaden el norte de Italia y ocupan Roma, de donde previamente ha huido el Saboya. Se desencadena la guerra civil. El rey declara la guerra al estado nazi el 13 de octubre.

Las noticias y órdenes de Italia llegan a Algeciras y el Campo de Gibraltar con retraso y son confusas e incluso contradictorias. Mario se plantea qué hacer. De momento cumple con los dictados de la RSI y contemporiza con los alemanes allí destacados, que en seguida empiezan a desconfiar de él por ser italiano. En una ocasión, queriendo simultanear diversión y obligaciones y tratando de obtener información de la situación real en Italia tras la caída de Mussolini, se aproximó a una eficiente espía alemana, una joven marroquí, a la que una noche invitó a bailar. Salió trasquilado y sangrando abundantemente: fue a besarla y la chica le mordió la lengua. Tras unos meses de incertidumbre, a la vista de los desmanes que la Wehrmacht y la SS estaban cometiendo en su país, decide escapar y volver a Nápoles, a casa, por vía terrestre, pues resultaba imposible acceder a un transporte marítimo. Todo un reto pues debía atravesar España, un país movilizado militarmente con un régimen policial, la Francia ocupada, el estado títere de Vichy, y la Italia sometida por los alemanes, con los estadounidenses atrincherados al norte de Nápoles. Era un miembro de la Regia Marina, que para unos era un traidor y para otros un desertor y un enemigo. Es fácil imaginar que sus recursos económicos eran escasísimos.

En su odisea, llega a Madrid y se aloja en una pensión, a primeros de 1944. En una sala de baile conoce a Rafaela. Al día siguiente ésta le presenta en Callao a su hermana Joaquina, la protagonista femenina de esta historia. Habían acudido a una zapatería con otra amiga y Mario se incorporó al grupo con un conocido suyo. Desde ese momento empezó a acompañarla a todas partes, a pasear por la Castellana, a sentarse en un banco de la plaza de la Villa de París o ir al cine. Al principio de su relación, nuestro espía también intentó abrazar y besar a su futura mujer. A cambio recibió una sonora bofetada. Definitivamente no era 007, ante el que todas las mujeres se rendían en el primer encuentro. Las hermanas vivían en Santo Tomé, con su padre, José Ramírez. Su madre había muerto en enero de 1942, rota por el dolor de desconocer el paradero de su hijo Antonio, al que había visto por última vez cuando el joven se dirigía al frente naval del Cantábrico, a embarcar en un destructor. Supieron por tres cartas suyas que había huido a Francia con la debacle del ejército republicano, siendo internado en un campo de concentración francés, donde solicitó asilo político, y transferido posteriormente por los alemanes al Stalag VIII-C y de ahí a Mauthausen. En la última de las misivas les decía que estaba en Gusen. Años después la Cruz Roja Francesa les confirmó que su hijo y hermano había fallecido a resultas de una colitis contraída por ingerir alimento en mal estado. Era uno de los métodos de exterminio en Mauthausen-Gusen. Luigi, el padre de Mario, también murió de pena y sufrimiento por la pérdida de su hijo Giovanni, en un incidente en el que éste intentó proteger a su hija adolescente del acoso de unos militares estadounidenses.

Mario quedó bloqueado en Madrid. Por una parte estaba agotando el dinero que apenas le llegaba ya para pagar el alojamiento. Por otra, el miedo de volver a Italia, dada su situación de colaborador primero y de desertor después de la RSI, lo atenazaba. Habían visto en el NO-DO las imágenes de los cuerpos lacerados y vejados de Mussolini, Claretta Petacci y otros jerarcas fascistas, colgados de los pies, cabeza abajo, de la marquesina de una gasolinera en piazzale Loreto de Milán. La situación se hizo tan extrema que Ángel, su futuro cuñado, pidió a su padre que lo ayudara, con el argumento de que debía socorrer al italiano igual que a él le gustaría que hicieran con su desaparecido hijo Antonio. En una primera etapa fue acogido en casa de los Ramírez, donde comía y dormía en la habitación de Ángel. Al cabo del tiempo, como en Madrid era imposible encontrar trabajo para un extranjero, por sugerencia de unos futuros cuñados, se mudó a El Barco de Ávila, donde, en una casa alquilada, montó un aula, con una enorme pizarra, para dar clases de refuerzo y recuperación a los niños del pueblo. Le iba bien y empezó a ganar su dinerito, tanto es así que planteó a Joaquina casarse. Finalmente, a pesar de la oposición de don José, que había tenido un fuerte encontronazo con su futuro yerno, el viernes 7 de diciembre de 1945 se desposaron en la iglesia de Santa Bárbara, en las Salesas. Ella, guapísima, con el vestido de novia que le había prestado su cuñada Mercedes.


Joaquina y Mario, el día de su boda.

En aquellos años de posguerra, las familias carecían de recursos y las mujeres dieron sobradas muestras de valor, tenacidad, abnegación y trabajo. Mi madre cortó y cosió su propio vestido nupcial, ayudada por su hermana Paz. El padre de Joaquina, por ser ésta menor de edad, hubo de resignarse y firmar autorizando el matrimonio de su hija, aunque no asistió a la ceremonia. En el camino en tren hacia Barco, donde se establecieron, fueron retenidos por la Guardia Civil, pues no creían que estuvieran casados, dada la juventud de ella y la poca edad que aparentaba.

Al desertar de la RSI a finales de 1943, Mario había sufrido la pérdida de grado, emolumentos y otros derechos. Por otra parte, a raíz de la amnistía Togliatti de 22 de junio de 1946, los colaboradores de la república de Salò quedaron libres de cargos. Ello les abrió las puertas a viajar a Italia para visitar a su familia, cosa que hicieron. En Nápoles encontraron una ciudad destrozada por la guerra, con multitud de casas derrumbadas por los bombardeos, entre cuyas ruinas las ratas escarbaban frenéticamente y se paseaban de forma ostentosa las prostitutas que ofrecían sus servicios a los ocupantes, imberbes soldaditos del Medio Oeste.

De Barco regresaron a Madrid donde montó un negocio de fabricación y venta de rosarios y otros artículos religiosos, que montaban con piedras y perlas importadas de Italia. Algo muy apropiado en la España nacionalcatólica de la época. Ello le obligaba a recorrer el país a lomos de su Vespa. Años después, el osado espía fue capaz de recorrer varias veces en viaje de negocios el trayecto Madrid-Nápoles, ida y y vuelta, montado en su scooter, con su hijo Gianluigi abrazado a sus espaldas. Para hacernos una idea de lo que esto suponía, valga señalar que, por aquel entonces, gran parte del trazado de la carretera de La Coruña entre Madrid y Tordesillas estaba adoquinado. ¡Qué no sería llegar hasta la ciudad partenopea!

En 1962 Joaquina y Mario con sus hijos fueron a disfrutar de las vacaciones estivales a Nápoles. Allí nuestra pareja, ante una oferta de trabajo para él, que a la larga resultaría un fiasco, decidió no regresar a Madrid. Una vez solucionados, tras mucho papeleo y reclamaciones, sus problemas administrativos y legales, Mario fue reconocido como veterano de guerra, lo que le permitió optar a la plaza de secretario de la Escuela Media de Casavatore.

Falleció en 1992. Joaquina lo acompañó en 2017. Su vida es un ejemplo de devoción y apoyo a su marido y a sus hijos.

Él amaba tanto Italia como España y siempre que estaba en una añoraba la otra. Decía: "Para mí Italia es mi madre y España mi mujer". 

Mario Genovese fue un excelente espía. Quizá por ello no ha dejado rastro en la abundante literatura existente sobre los agentes secretos de la II Guerra Mundial.

PD. El lector interesado en los temas mencionados en esta narración puede profundizar fácilmente en ellos. La bibliografía es muy extensa y sencillas búsquedas en Internet ofrecen óptimos resultados. Igualmente, se recomiendan las películas La donna che venne dal mare, Espionaje submarino en español, (1957), de Francesco De Robertis, con Vittorio De Sica y Sandra Milo, sobre las peripecias del Olterra, los submarinistas italianos y el espionaje en Gibraltar, y El enemigo silencioso (1958), de William Fairchild, con Laurence Harvey, ambas disponibles en las plataformas habituales.