13 octubre 2017

El jurado lo tiene muy difícil

              A. L. R.

Fotografías seleccionadas para la gran final del II Premio La Foto del Verano de Diario de Madrid

El jurado está compuesto por Campo García Rodríguez, Pilar Sánchez Expáriz, Jessica Thomas Hernández, Jesús Ramos Alonso, César Rodríguez González y Miguel Ángel Valenzuela García. Muchas gracias por su labor.













































































06 octubre 2017

La habilidad de combinar palabras


Fernando Moya Molina




Nuestra vida se construye con muchos pequeños o grandes éxitos y también con numerosos minúsculos o enormes fracasos. Y muchos de nuestros momentos de soledad se inundan de nostalgia. Es en esos momentos cuando hablamos largamente con nosotros mismos ¿Dios?. Tras un fracaso, el subsiguiente proceso de cambio produce momentos de vacío interior antes de estar de nuevo en movimiento.

En uno de esos momentos me encontraba en Burgos, por razones ajenas a mi control, y solía salir al atardecer y sentarme en la mesa de un café para meditar y tomar notas. Recuerdo que uno de esos días escribí este pequeño poema:

Otra ciudad, otro cielo, otro tiempo…
y en el fondo del alma,
de la misma forma que se adormece un niño,
se va poco a poco durmiendo un recuerdo…
Tú lo sabes, amigo…
Solo tú sabes lo que siento.

Siempre he admirado a la gente que tiene la habilidad ¿arte? de combinar palabras de forma que te llegan de una manera profunda, tocan tu corazón, y hacen aparecer cristales en tus ojos.

Un poema, un libro de poesía, no es algo que se pueda leer de un tirón. Cada verso va martillando tus sienes, reverbera tras su lectura, evoca numerosos pensamientos que pugnan por salir todos al mismo tiempo. Son como destellos de ideas filosóficas que llenan tu interior y producen sosiego, paz, nostalgia, impotencia, etc. Sirvan de ejemplo estos versos de Miguel Hernández:

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Mi vida profesional se ha desarrollado en la enseñanza de las matemáticas, como profesor de secundaria. Puedo decir, ahora que he llegado al final de mi vida laboral, que he trabajado en algo que me gusta. Ciertamente he disfrutado con ello. Este trabajo me ha permitido conocer a mucha gente relacionada con las humanidades y las artes. Compañeros que ejercían como profesores igual que yo pero que realmente eran otra cosa: pintores, escultores, novelistas, poetas…

En este mi último año laboral, he coincidido con uno de ellos: el joven poeta Raúl Nieto de la Torre. El 31 de marzo pasado presentaba, en el centro cultural del Matadero de Madrid, su nuevo libro de poemas, que lleva por título Leopardo. Tuve la fortuna de asistir al acto. Confieso que era la primera vez que acudía a una sesión de este tipo.

Raúl Nieto de la Torre es un buen representante de quienes poseen el arte de combinar palabras. En la presentación de su libro nos contó cómo él, en el colegio, se dedicaba a escribir poemas durante las clases mientras otro compañero y amigo suyo, Ángel Núñez, se dedicaba a dibujar. Por ello se veían obligados a utilizar el recreo para recuperar el tiempo perdido en clase. Raúl confiesa que él continuó con sus escritos mientras su compañero y amigo lo hacía con sus dibujos. De hecho, el dibujo de la portada de Leopardo es de Ángel.

He disfrutado y sigo disfrutando de la lectura del libro. La ventaja que tiene un libro de poesía es que puedes abrirlo al azar y encontrarte con perlas como estas:

Pero no dejaré que la ventana
me diga lo que debo mirar.

Cerraré la ventana,
me quitaré las gafas
y entonces miraré por ella.
…………………………………………...

Como el agua que hace
a la piedra a su imagen y semejanza
nos hemos hecho el uno al otro
tanto daño.
……………………………………………………

La llave que me diste
no abría ninguna puerta.
La llave era la puerta
por donde tú saliste.
………………………………………………...

Todas las veces que marcamos
como los dedos de la lluvia temblorosos de frío
un número que no existía
y las veces que alguien
respondió al otro lado
son hoy la primera vez
………………………………………………...

….. Y la impaciencia
del humo por salir
en cuanto se abre alguna puerta
y no saber volver.
………………………………………………….

Desde aquí mi agradecimiento a quienes poseen el arte maravilloso de combinar palabras y que saben solazar el espíritu cuando más falta hace.


Raúl Nieto de la Torre nació en Madrid en 1978. Es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Literatura Española por la Universidad Autónoma de Madrid.
Ha publicado cinco libros de poemas: Zapatos de andar calles vacías (2006), Tríptico del día después (2008), la antología Salir ileso (2011), Los pozos del deseo (2013) y Leopardo (2017), en Ediciones Tigres de Papel.

29 septiembre 2017

La isla

Jesús Ramos Alonso

El microrrelato de Jesús Ramos Alonso, al hilo de la crisis catalana, es un alegato a favor del hombre y de la solidaridad humana, que es lo importante, lo fundamental, y en contra de creaciones artificiales, accesorias y cambiantes como nación y estado, que dependen del lugar de nacimiento o residencia, y que muchos gobernantes aprovechan con intereses espúrios, llegando a la violencia o la guerra. J.S.M.


La primera vez que lo vi fue en las rocas. Yo acababa de pescar un pez con un rudimentario aparejo. Por sus rasgos adiviné que se trataba de uno de los tripulantes de la fragata enemiga, hundida también en la cruenta batalla. Parecía hambriento. Yo había conseguido salvar el cuchillo y quizá eso, y mi corpulencia, hicieron que se ocultara a mi vista durante los días que llevábamos en aquel islote, que, de parte a parte, no tendría más de doscientos metros.
Saque las tripas del pez, corté unas tiras de su carne y le hice un gesto para que se acercara.
Hablamos mucho en el tiempo que siguió a aquel primer encuentro. Nuestras naciones estaban enfrentadas por la posesión de un territorio que ninguno de los dos conocía, ni conocía a nadie que hubiera estado allí, ni sabía cómo eran sus habitantes. Pero ambos teníamos amigos y parientes que habían perdido vida y hacienda defendiendo el supuesto fuero de su respectivo rey sobre aquel lugar remoto y desconocido.

Pasaron los días hasta que un amanecer divisamos un navío fondeado en la ensenada. Unos hombres botaron un pequeño esquife y remaron hacia la playa. Con la niebla no se distinguía ninguna enseña ni bandera. Nos miramos y, sin cruzar palabra, nos ocultamos hasta que los visitantes abandonaron nuestro hogar.

22 septiembre 2017

Un referéndum objetivo, serio y legal para Cataluña

Julio Sánchez Mingo



Flaco favor le están haciendo a sus respectivas causas el dontancredo Rajoy y el manipulador Puigdemont. El uno echando gasolina al fuego de la independencia de Cataluña. El otro fracturando la sociedad catalana y arruinando una de las regiones más prósperas del Sur de Europa.
Para más inri, son los representantes de las agrupaciones abanderadas de la corrupción política. Sus respectivas actitudes responden a dos reacciones típicamente españolas, ya se arreglará y hago lo que me da la gana.
Qué se puede esperar de dos españoles hasta la médula como este gallego y este catalán.

La Constitución española establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español, artículo 1.2. Es decir, en todos y cada uno de los ciudadanos, sin distinciones por su lugar de residencia. Eso implica que un extremeño, por ejemplo, tiene el derecho de opinar y decidir sobre el futuro de la articulación del Estado español en lo relativo a Cataluña.
Nos guste o no nos guste, ése es el contrato que firmó la sociedad española en el año 1978, que está vigente.

Parece mentira que esa carpetovetónica pareja de políticos no se haya puesto de acuerdo, hace ya bastante tiempo, para convocar un referéndum nacional sobre la independencia de Cataluña. Un referéndum con la participación de todos los españoles, de acuerdo con la ley.
La razón legal de la participación de todos se ve reforzada por la razón moral de que los residentes en Cataluña y el resto de los españoles están unidos por lazos familiares, relaciones industriales, económicas y comerciales, inmigración interior, cultura común y milenios de convivencia.
Los resultados de ese referéndum, vinculante o no, nos daría la radiografía exacta de la situación y sabríamos si el independentismo cuenta en las provincias catalanas con un seguimiento de un 45%, un 50% o un 80%. También conoceríamos el sentir de todos los demás españoles sobre el tema que nos ocupa y se desmontarían muchos mitos, lugares comunes y argumentos para la manipulación.
Una votación de este tipo nos costaría una enormidad de millones pero infinitamente menos de lo que nos terminará costando el sainete secesionista. Mientras tanto los recursos de la sanidad, la educación y un rosario de prestaciones sociales están bajo mínimos.

En el fondo de la cuestión catalana, del independentismo propugnado por los responsables de la Administración pública catalana, subyace una lucha por el poder. De ver quién manda, como dice Josep Borrell, un político brillante y honrado, sin seguidores por su dureza y antipatía personal, en su último libro Escucha Cataluña, escucha España, presentado esta semana en Bruselas.
Aquellos políticos, en esa lucha por el poder, actúan al margen de los sanos y legítimos intereses de los ciudadanos, mintiendo, manipulando, exacerbando los sentimientos primarios de la gente.
Las personas deberían afrontar el mensaje político con serenidad y reaccionar ante él con la razón, dejando el corazón en casa, votando con sentido común, mirando por su propio bolsillo, pero con principios de solidaridad. De hecho, la relación de un ciudadano con la administración pública se reduce a un simple ejercicio económico. Los sentimientos de identidad, como las creencias religiosas, creo que deben quedar circunscritas a la esfera de la intimidad personal.
Recomiendo la lectura del artículo Razón y fe de Manuel Vicent, publicado el pasado domingo en el diario El País. Profundiza magistralmente en algunos de estos conceptos. (1)

Yo me definiría como un internacionalista, partidario de la unión, la colaboración y la solidaridad de los pueblos, no de su separación y fractura. Por ello, mientras escribo este artículo, no dejo de pensar en mis queridos hermanos mexicanos. En estos momentos no se pueden dedicar al sainete político sino a rescatar niños sepultados bajo los escombros, enterrar a sus muertos y reconstruir sus hogares.





15 septiembre 2017

Mi casa castellana

Matilde Bueno Aguado















Vi la bota en un rincón,
una boina y un bastón.
Vi los leños del hogar
que traían los recuerdos de mi infancia,
y el calor, en la distancia,
de las voces de mi abuelo,
de mis padres apiñados junto al fuego
que danzaba. Y me dije:
Ésta es una casa castellana.

Parecía que flotaba en los rincones
el olor del negro pan, que tantas veces
vi ofrecer y compartir con un extraño,
con aquella dignidad, en la que antaño,
se hermanaban la miseria y la grandeza
como nudos de una rama. Y me dije:
Ésta es una casa castellana.

Y sentí, junto al sonido de mis pasos
por el suelo endurecido de la estancia,
el rumor de otras pisadas
y el aliento de fantasmas
que me amaron
y lloraban por los muros entumidos*
de mi casa castellana.

* Nota del editor
entumido, da
1. adjetivo, Colombia y México: Tímido
2. adjetivo, Chile: Que tiene mucho frío
3. participio pasado de entumirse: Dicho de un miembro o de un músculo: Entorpecerse por haber estado encogido o sin movimiento, o por compresión de algún nervio. (Sinónimo de entumecido)