Los bancos de Barajas
Julio Sánchez Mingo
![]() |
| Aeropuerto de Barajas. Vestíbulo de la sala de llegadas 1, durante la pandemia, cuando había bancos. |
En los vestíbulos de llegadas del aeropuerto de Madrid Barajas, al menos en los terminales T1 y T4, han sido retirados los bancos allí existentes donde familiares, amigos, proveedores o clientes de los pasajeros aguardaban su llegada, pacientemente sentados, siendo muchos de ellos personas mayores, otros lisiados. Tanto para unos como para otros una espera de más de diez minutos de pie es una tortura. No digamos cuando ésta se extiende a una hora u hora y media, algo frecuente dado el mal funcionamiento del aeropuerto, especialmente de los servicios de la T1, donde, por ejemplo, las recogidas de equipaje se eternizan o los agentes de la Policia Nacional ya se toman a risa que la mayoría de las máquinas de lectura automática de documentación no funcionen.
Al parecer, dicha retirada está motivada porque algunos centenares de personas sin hogar o refugio pernoctaban en los terminales del aeródromo, acomodadas en dichos asientos —imposible tumbarse sobre ellos debido a los reposabrazos que los segmentan— o tiradas por los suelos.
Para resolver esta lamentable situación, los gestores públicos de las administraciones central, regional y municipal, junto con AENA —en un alarde de incompetencia y también de falta de humanidad—, en lugar de ir a la raíz de este problema social, no tan difícil de solucionar, han ido a lo fácil, autoritario y drástico: por una parte no se permite el acceso a las instalaciones a todo aquél que no vaya dotado de billete o tarjeta de embarque o pueda justificar que va a recoger a un viajero y, por otra, se ha optado por la retirada de los referidos bancos —curioso e infame proceder: se esconde un problema y así ya no existe—. Así se perjudica al usuario que satisface las correspondientes tasas de aeropuerto y a los demás ciudadanos que, con sus impuestos, financiaron la construcción de los recintos aeroportuarios, ahora convertidos en un negocio cuasi privado, que sólo piensa en sus accionistas en lugar de trabajar con vocación de servicio público esencial.
Por todo lo expuesto, he solicitado al Ministerio de Transportes que los bancos indicados sean inmediatamente repuestos y que todos los responsables de este dislate dimitan o sean cesados, comenzando por Mario Otero, director de Barajas.


