Argentina con expectativa y esperanza
José Luis Castellano
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El Obelisco de Buenos Aires. |
Argentina cumple este próximo 10 de diciembre cuarenta años de democracia ininterrumpida. Lejos han quedado los golpes militares que deponían gobiernos constitucionales. El país es baluarte en el mundo por la defensa de los derechos humanos, después de una cruel dictadura y luego de un juicio, sin antecedentes en el planeta, hecho a las Juntas Militares.
Lamentablemente, la democracia quedó en deuda con la población en el aspecto económico. Desfilaron gobiernos socialdemócratas, peronismo de derecha, peronismo de izquierda y partidos de centro. Ninguno cumplió con las expectativas de mayor desarrollo, disminución de la pobreza o terminar con la inflación, por gastar, en forma irresponsable, más de lo que ingresaban las arcas del estado. El pueblo se hartó de todos los políticos, de la corrupción, mentiras e hipocresías. Este pasado domingo 19 de noviembre fue catapultado a la presidencia un outsider que supo interpretar la indignación del ciudadano común apuntando a la casta política por sus iniquidades. En este personaje la gente guarda sus esperanzas, esperando un cambio. Argentina es un país que añora aquella época dorada de la primera mitad del siglo XX, cuando se posicionaba entre las naciones más ricas y abrazaba multitud de inmigrantes europeos en busca de tierras prósperas, de paz y bendecida por la naturaleza. Este nuevo presidente electo prometió llevar a la nación a aquella gloria. Una utopía que promete hacer realidad con métodos ultra liberales. El mundo mira con expectativa al país, potencialmente rico y que produce alimentos para cuatrocientos millones de personas. Los mercados y las bolsas de todo el mundo han respondido positivamente, con importantes subas en bonos y acciones. Habrá que esperar los futuros acontecimientos y ver si el cambio resulta beneficioso. Una clase media empobrecida, sectores agropecuarios y pequeñas y medianas industrias aguardan con esperanza el resurgir de una nación que no merece estar luchando en la estrechez y el infortunio, por la calidad humana de su gente y la perseverancia y esmero de su población. Es lógico pensar que satisfará a los poderosos, aumentará la desigualdad y mucha gente lo pasará muy mal. Veremos qué pasa. Ha prometido no quitar los planes de asistencia ni la asignacion universal por hijo. Y luego de impulsar la economía y terminar con el desempleo, que eliminará la asistencia del estado. ¿Será así? Veremos… También ha dicho que tampoco desmantelará la educación universal y gratuita y la salud pública gratuita. Baluartes que destacan a este país de otros y que son admiración de los extranjeros... Veremos, veremos… No sólo hay que sumergirse en políticas de mercado, sino tener en cuenta lo humano en los sectores más vulnerables, atendiendo sus carencias. Además, fuertes organizaciones sociales, sindicatos y ONGs custodian con firmeza los valores humanistas.
José Luis Castellano es argentino, de abuelos paternos almerienses, ella de Macael, él de Cantoria. Vive en Buenos Aires.