23 febrero 2026

Gringolandia: 250 años

Julio Sánchez Mingo


John Trumbull (1819).

Existe una percepción generalizada de que el papel prepotente y avasallador que vienen practicando los EUA en la actualidad es algo que se ha producido a raíz del ascenso de Trump a la primera magistratura de ese país. Pero no es así. Su comportamiento es el resultado, no la causa, de un proceder que se gestó hace cientos de años y que, según ha ido evolucionando el mundo, ha alcanzado ahora su paroxismo. Este nieto de un inmigrante alemán, casado con una nacida en la bella Eslovenia, se ha limitado a destapar la olla cuyo guiso huele a podrido desde finales del siglo XVIII, a abrir el tarro de las esencias, fecales, que ese país de Norteamérica contiene. Exterminaron, cuando eran todavía unos colonos holandeses e ingleses, a las tribus indias de Nueva Inglaterra. Una vez independizados de sus metrópolis, en breve se cumplirán 250 años de su archipregonada Declaración de Independencia, conquistaron las llanuras del Oeste, edificando su gran epopeya nacional, el genocidio de los nativos de las grandes llanuras. Se apropiaron definitivamente de Texas en 1845 y del resto de gran parte del territorio mexicano, más o menos los actuales estados de California, Nevada, Nuevo México, Arizona y Colorado, entre 1846 y 1853. Eso sí, conservando la esclavitud que los mexicanos habían abolido durante las guerras de Independencia con Miguel Hidalgo, 1810, y José María Morelos, 1813, y ya, desligados de la monarquía hispánica, con el presidente Vicente Guerrero, en 1829. Agredieron a España en 1898, arrebatándole Cuba, Puerto Rico y Filipinas, aprovecharon la Gran Guerra para construir su imperio industrial que consolidaron con la guerra al III Reich y Japón.

Su trayectoria, sobre la base de la desigualdad, el supremacismo blanco, la esclavitud y la explotación del hombre negro, el capitalismo salvaje y el desprecio al diferente, al otro, no tiene desperdicio. Han aplicado cuando les ha convenido y como les ha convenido la Doctrina Monroe para América, saltándose a la torera leyes y tratados internacionales, que no son proclives a firmar. Si lo hacen, no los respetan. La cooperación internacional va contra sus principios y si están en alguna organización supranacional es con carácter de mandamases y con derecho de veto.

Recordemos sus intervenciones en Panamá, Guatemala, República Dominicana o Nicaragua, Honduras y Granada. Eso sí, cuando toparon con gente muy amarrada a un difícil territorio salieron trasquilados, caso de Vietnam y Afganistán, jungla y montañas descarnadas, respectivamente.

Tampoco han respetado nunca los derechos humanos. El bloqueo de Cuba clama al cielo y las detenciones en Guantánamo, sin proceso ni juicio, bajo tortura, desde hace más de veinte años, de sospechosos de terrorismo, retratan su falta de humanidad. Colman aviones de inmigrantes que son recluidos en las siniestras cárceles de Bukele. Son cómplices del genocidio palestino, que, sin su apoyo, no habría tenido lugar. Son maestros en ejecuciones extrajudiciales. Me impactó mucho, produciéndome gran inquietud y desasosiego, la imagen de Obama y adláteres siguiendo en directo la operación de captura y asesinato de Bin Laden, como si asistieran a la proyección de una película de aventuras. Precisamente de Obama escribía hace unas semanas Antonio Muñoz Molina: “… El simbolismo tan celebrado de que un hombre negro ocupara una Casa Blanca construida con el trabajo de los esclavos no dio mucho de sí. Obama no habría llegado a la presidencia si hubiera sido descendiente de esclavos, o si el color de su piel no viniera corregido por una madre blanca y por el sello de un doctorado en Harvard, gracias al cual los multimillonarios de Wall Street que financian al Partido Demócrata podían verlo casi como uno de los suyos. Obama reanimó a la fiera racista que ha latido siempre en Estados Unidos, pero no se molestó en desmontar el tremendo aparato de vigilancia y represión urdido a partir del 11-S, ni emprendió reformas verdaderas contra la omnipotencia de los tiburones financieros que provocaron la crisis de 2008. Se fue como había llegado, decorativo y cool, aunque con el pelo agrisado, y a continuación él y su esposa, que sí es descendiente de esclavos, se dedicaron a ganar dinero, y a no levantar apenas sus voces contra la grotesca tiranía de su sucesor”.

En los últimos meses, también Trump asiste en directo al bombardeo y hundimiento de las llamadas narcolanchas, donde tantos inocentes, que lo son mientras no se demuestre lo contrario, son eliminados. Es un viejo gagá que responde a las directrices de los representantes de la oligarquía que le rodean, con el aplauso de la ciudadanía blanca. En ese país, que nominalmente es una democracia representativa, lo que manda es el dinero, tanto es así que los altos cargos de la administración se obtienen como compensación a los donativos que se ofrecen a los partidos políticos mayoritarios y que mantienen bien engrasada toda esa estructura simoníaca, en todo lugar y momento. Hace dos semanas, presentó sus cartas credenciales en Madrid su nuevo embajador. Un anciano de origen cubano, propietario de una cadena de hospitales en Miami, donante del Partido Republicano, sin experiencia alguna en relaciones exteriores y diplomáticas. En la Monarquía Hispánica, el fin de la venta de oficios y altos cargos se produjo en 1750.

Hay que reconocer que las clases dirigentes y dominantes gringas han sido a lo largo de los años unos maestros en la construcción del relato de que su país era y es un bastión de la democracia y la libertad. Desde luego nada más lejos de la realidad. Con tanta desigualdad no hay democracia y los más desfavorecidos son esclavos de un sistema social que los asfixia y les impide disfrutar de libertad alguna. Pero todo el mundo, incluso todos sus ciudadanos oprimidos, les hemos comprado ese relato, que impera por todas partes: “Somos la nación de la libertad, la democracia y la justicia”.

La cultura algo allí muy minoritario, la ciencia y la técnica desarrolladas en EUA a lo largo del siglo XX, fueron creadas mayoritariamente por inmigrantes, negros y judíos huidos de la barbarie nazi. En definitiva, por personas pertenecientes a las minorías despreciadas.

¿Qué se puede esperar de un lugar donde en el siglo XXI no existe la sanidad pública universal o donde sobrevolando Las Vegas de norte a sur la vista salta de contemplar barriadas enteras de infraviviendas y caravanas, donde habitan los empleados sin salario, que viven de las propinas, explotados en los rutilantes hoteles casino, a ver estos centros de derroche donde manadas de cuerpos abotargados por la comida basura, las hamburguesas, los chuletones y el alcohol, juegan a las máquinas tragaperras? ¿O donde se abandona a su cruel destino a miles de zombies devorados por el fentanilo que vagan por las calles de San Francisco o Filadelfia?

Magnífico es el análisis que realiza Pablo Bustinduy del momento actual al otro lado del charco: “… es la deriva que sigue Estados Unidos bajo el yugo de unas élites fundamentalistas, milicias parapoliciales descontroladas y una oligarquía de grandes fortunas vinculadas a algunas de las mayores multinacionales tecnológicas del planeta. La acumulación obscena de riqueza en unas pocas manos, que dominan a su vez los nuevos mecanismos de control social y los resortes de un poder político que busca deshacerse de cualquier límite jurídico e institucional, es ya la principal amenaza a nuestras democracias y a la libertad y seguridad de millones de personas”.

Mi primer impacto de la prepotencia y chulería de esa gente lo recibí de chaval. Cerca de casa, había una calle que daba a un descampado, en cuya acera limítrofe los bares de enfrente instalaban sus terrazas con el buen tiempo. Allí sesteaban toda la tarde, bebiendo cerveza, los soldados de la potencia expansionista destacados en la base de Torrejón, que habitaban en una cercana colonia de chalecitos. En una ocasión, un camión de reparto de una industria cervecera paró para descargar su mercancía. Entonces, uno de aquellos indolentes atravesó la calzada, tomó una litrona de vidrio en los primeros 60 ya existían, la abríó de un golletazo y se puso a beber a morro. ¡Qué pena que no se cortara! ¿Para qué iba a llamar a un camarero, pedirle su consumición y abonársela?

Una gran tragedia para muchos habitantes del planeta es la atroz colonización cultural a la que nos someten. Su música, su cinematografía, su televisión, sus redes sociales, su pensamiento político, económico, empresarial y social permean tantas sociedades las cuales, poco a poco, van perdiendo su identidad. A través de sus redes sociales, amén de explotarnos económicamente, nos inoculan odio, soledad y falsedades que erosionan nuestra convivencia. Deberíamos tratar de proteger nuestro territorio, nuestro bien más preciado: nuestra mente.

Y no olvidemos que su actitud negacionista frente al cambio climático puede conducir a un colapso de la vida sobre la superficie terrestre.


17 comentarios:

  1. Muchas gracias Julio por este extraordinario artículo, información imprescindible para todos el mundo.

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  2. Retrato descarnado, Julio, que, si fuera solo así, hace incomprensible el atractivo irresistible de ese país para millones de personas que cada año se asientan en su territorio procedentes de todos los puntos del planeta. ¿Se trasladan allí solo por las migajas de la colosal tarta cocinada por la mayor máquina capitalista del planeta? No sé, creo que hay algo de cierto y no solo mito en el relato de la tierra de la libertad.
    Pero ya lo dijo Simon Bolivar: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad"

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  3. Gracias julio. Pones en palabras lo que muchos sentimos

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  4. Hay algo indudable. Los pioneros de Nueva inglaterra, después convertidos en la clase dirigente y dominante del nuevo país, heredaron de sus mayores europeos unas ideas supremacistas y colonizadoras. Como no han evolucionado, las han mantenido y aplicado a lo largo de los siglos. Y los llegados después las han asimilado para poder subsistir y medrar en su nueva patria. La emigración irlandesa es el mejor ejemplo.

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  5. Magnífico análisis. Duele recordar la cruda verdad sobre el pasado y el presente de la actual super potencia del planeta. Y su actual mandatario es un personaje inigualable, pues no creo que veamos jamás otro gobernante tan despreciable.

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  6. Muchas gracias Julio, porque siempre describes de forma extraordinaria y acertada situaciones actuales que nos tienen a todos preocupados y entristecidos.

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  7. Es difícil no estar de acuerdo con los apuntes de este artículo y, sin embargo, lo que más escalofríos causa es el deleznable cinismo e hipocresía con la que estos infames sátrapas justifican su proceder.

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  8. Muy cierto todo, querido Julio. Que algunos de nosotros lo hayamos visto venir desde lejos: yo, cuando menos, desde finales de los 70, motivo por el cual he llevado a cabo toda la vida mi propio "embargo" contra EUA (en el sentido de que he rechazado siempre visitar un país cuyos habitantes podían venir al mío libremente mientras yo, para visitar el suyo, tendría que haber hecho mil papeleos). Asumo mi culpa de no haber gritado suficientemente, pero sorpresa, ninguna. Trump, para mí, es una evolución natural de Nixon, Reagan, Clinton, etc., sin apenas diferencias entre republicanos y demócratas (el célebre bipartidismo que al final se convierte prácticamente en partido único, como bien sabemos en España)... Un abrazo y gracias.

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  9. Se puede decir más alto, pero no más claro. Gracias por expresar lo que muchos sentimos.

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  10. Acertadísimo Julio. Después de leerte, uno se decide a comentar pero no hay nada mejor dicho que lo que ya han expuesto otros lectores hasta aquí. En beneficio de la concisión me identifico con la opinión del amigo Arturo.

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  11. Nos levantamos hoy con la noticia de que EEUU está atacando Irán. El motivo oficial es que no quieren que este país se dote de armamento nuclear. La ley del más poderoso y prepotente: ellos si pueden disponer de estas armas. La respuesta de Teherán ha sido bombardear las bases militares gringas de Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. ¿Qué hacen en esos lugares? Una muestra más de su imperialismo.

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    1. Y más de ciento cuarenta niñas inocentes asesinadas en su escuela por gringos y sionistas.

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    2. El régimen iraní es execrable pero EEUU es un país sin democracia, donde la desigualdad todo lo permea y miles y miles de ciudadanos viven bajo el terror del ICE.

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  12. Europa y la silla vacía: los equilibrios imposibles de la UE ante el ataque a Irán

    Los europeos han armado su respuesta a la invasión rusa de Ucrania sobre el principio de que la soberanía es inviolable, el uso unilateral de la fuerza es inadmisible, el orden basado en reglas no se negocia. Ahora muestran su incoherencia

    Máriam Martínez-Bascuñán
    02 MAR 2026 - 05:30 CET
    El País

    EE UU bombardea Irán sin mandato de la ONU, sin amenaza inminente y con el objetivo declarado de derrocar un régimen, dos días después de dinamitar una negociación que estaba en marcha. La silla de Europa en esta historia no está en el bando equivocado: está vacía. Hagamos memoria. Trump hizo posible esta guerra cuando en 2018 dinamitó el acuerdo nuclear que Obama había negociado con Irán, el único marco que sometía el programa atómico iraní a un control estricto. Sin ese acuerdo, la línea dura se fortaleció, el régimen se aisló, la represión se intensificó e Irán quedó militarmente debilitado tras tres rondas de confrontación con Israel. Con este bombardeo, Trump no resuelve una amenaza: culmina la que él mismo creó.

    La respuesta de Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, a todo ello es pura espuma institucional. La presidenta pide “a todas las partes máxima contención, protección de los civiles y pleno respeto del derecho internacional”. Esa es la reacción al asesinato deliberado de un jefe de Estado, a 1.200 bombas lanzadas en 24 horas y a la destrucción de una negociación diplomática activa. Es la misma frase que emplea para cualquier crisis, en cualquier lugar, ante cualquier agresor. No nombra, no señala, no distingue entre quien bombardea sin mandato de la ONU y quien recibe las bombas. Es lenguaje diseñado para no decir nada. Lo más grotesco es el desfase entre la magnitud del hecho y la naturaleza de la reacción. Apresuradamente, Europa convoca reuniones: embajadores a las 14:00, ministros a las 17:00, el lunes el “Security College”. La respuesta es… un calendario.
    Esta irrelevancia no es un accidente: es el resultado de decisiones concretas y ahora funciona como coartada. Pero la irrelevancia no te exime de responsabilidad cuando tú has elegido ser irrelevante. Cuando Trump abandonó el acuerdo nuclear en 2018, Europa prometió sostenerlo. Creó INSTEX, un mecanismo para sortear las sanciones que no funcionó. No desarrolló ninguna estrategia propia hacia Irán; no ejerció influencia alguna sobre lo que evidentemente se estaba gestando. Y ahora, cuando las bombas ya caen, la posición europea no es que no exista: muta por horas. El sábado, Francia, Alemania y el Reino Unido declararon que no habían participado en los ataques. El domingo, en un comunicado conjunto, se declaran dispuestos a “destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones.” En 24 horas han pasado de espectadores a cobeligerantes. Sin debate parlamentario, sin mandato: por puro arrastre. Mientras tanto, Sánchez rechaza la acción militar unilateral de EEUU; Irlanda pide diálogo; Polonia, según sus propios funcionarios, tenía conocimiento previo de los ataques. El dato es demoledor porque la fractura no es solo de posición, es de información: unos sabían lo que iba a ocurrir y otros se enteraron cuando cayeron las bombas. Esto no es política exterior: es sonambulismo estratégico rumbo a una guerra. Ya no es solo que Europa no tenga posición: es que su posición se la dictan los acontecimientos y la va adoptando a trompicones, cada vez más alineada con Washington, sin haberlo decidido nunca explícitamente.
    Trump vuelve a meter a EE UU en una guerra sin buscar la autorización del Congreso o el apoyo de la opinión pública

    Sigue

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  13. Viene del anterior.

    Lo grave no es la lentitud ni la tibieza, sino la incoherencia. Desde 2022, Europa ha construido todo su discurso sobre un principio: la soberanía es inviolable, el uso unilateral de la fuerza es inadmisible, el orden basado en reglas no se negocia. Sobre esa base ha armado su respuesta a la invasión rusa de Ucrania. Pero esos principios o son universales o no son principios. Cuando tu aliado bombardea un país soberano sin mandato de la ONU, sin amenaza inminente, con el objetivo declarado de derrocar un régimen, y tu respuesta es pedir “contención a todas las partes”, estás practicando exactamente la equidistancia que le reprochas a quienes no condenan a Rusia.
    Lindsey Graham, senador republicano y aliado de Trump, acusó a Europa de haberse vuelto “patéticamente blanda” y de solo reaccionar cuando la amenaza está “en su porche”. Tiene razón por las razones equivocadas, pero el diagnóstico es certero: lo que Europa llama prudencia es provincianismo estratégico. Tiene un coste moral y, llegado el momento, de seguridad, que aún no ha empezado a calcular.

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  14. Excelente artículo, estimado colega. Lo he compartido con algunos de mis contactos.

    Si se puede, le comparto dos letras de mis canciones:

    "Otras elecciones pertinentes"

    https://youtu.be/5ZATM0cMnsw?si=rRBsj7nj1YtcRR8e

    "Una historia negra"
    -Canción de Frank Ruffino (Letra)

    "Las montañas malditas", última novela del escritor, exboxeador, cantante y músico Leslie Gabriels (Turrialba, 1956). De mi parte, como humilde apoyo literario a mi amigo, "Una historia negra" (letra al final) es la canción que aspira a ser tema musical de esta tercera novela del colega escritor, hoy, uno de los grandes narradores de Hispanoamérica. "Una historia negra" llega con elementos del jazz y bolero, entre otras influencias musicales.

    https://youtu.be/c1TCUd-Cces?si=pPyYi7TspeuQY6GW

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  15. Íñigo Domínguez
    El País
    08 MAR 2026
    En Abril (1998), de Nanni Moretti, hay una escena que resume la impotencia de la izquierda ante la derecha populista. Entonces era Silvio Berlusconi, que hoy casi parece un simpático estadista conservador, y no sé cuál de los tres términos nos queda ya más lejos, supongo que “simpático”. Berlusconi debate en la tele con D’Alema, y Moretti se desespera porque no reacciona a su torrente de tonterías y falacias. Entonces le pega un grito a D’Alema que ya es legendario: “Di qualcosa di sinistra!” (di algo de izquierdas). Decir algo de izquierdas ya es casi tan difícil como hacerlo, pero por algo se empieza. Por eso no se imaginan la ola de fervor que ha despertado Pedro Sánchez en Italia por plantarse ante Trump. Sí, es perfectamente posible que lo haga pensando en sus cosas, pero eso no quita que pueda tener razón. Igual que si lo dijera Feijóo en clave electoral también habría tenido razón, pero es que le cuesta ver estas cosas porque no están en el guion. En todo caso, ¿oponerse a apoyar a EE UU en Irán es de izquierdas o de derechas? Veamos el historial del paciente. El fin de la Guerra Fría trajo tiempos de euforia, se pensaba que el bien había triunfado (la democracia y el capitalismo) y, es más, se había terminado la historia. Tal cual, recordarán que era el título del célebre libro de Fukuyama publicado en 1992. Ese año, con ese espíritu, EE UU se metió en la guerra de Somalia, avalado por la ONU, e iban tan sobrados que el desembarco fue transmitido en directo por la CNN desde la playa. Pero aquello era más complejo de lo que parecía, con mucha tribu rara, y acabó en desastre (vean Black Hawk derribado). Todavía sigue, 34 años después, con el país partido en tres, creo.
    En 2001, tras el 11-S, EE UU invadió Afganistán para capturar a Bin Laden y echar a los talibanes, gente a la que había estado financiando (vean La guerra de Charlie Wilson). En 2021, como recordarán, se largaron y volvieron los talibanes, más locos que 20 años antes. Aún no nos explicamos cómo, pero Bush hijo también cameló a Blair, Aznar y otros para invadir Irak, porque tenía “armas de destrucción masiva”. Ya entonces no nos lo creíamos, y piensen que Bush hijo parece una persona seria comparado con lo de ahora. Luego Irak fue otro desastre. En 2010 Obama alentó la Primavera Árabe, que empezó en otoño y en Túnez, que no es árabe, ya con el nombre empezaba mal. Libia ahora está partida en dos, creo, y en el caos, porque se empeñaron Francia y el Reino Unido. En Siria estalló una guerra civil que ha durado 13 años y al final manda un exterrorista de Al Qaeda que ahora lleva corbata. La Casa Blanca habla de liar a los kurdos en Irán, cuando Trump los dejó tirados en 2019 en Siria después de usarlos para luchar contra el ISIS. Y volvió a hacerlo el año pasado.
    En Irán, fue EE UU quien se cargó en 1953 al primer presidente democrático, Mosaddeq, por nacionalizar el petróleo, puso al sah, y luego al fanático Jomeini. En junio Trump bombardeó Irán y proclamó que ya no sería una amenaza nuclear durante años, pero ahora resulta que estaban a punto de tener la bomba atómica. Trump llegó prometiendo que pasaba de las guerras y ya ha bombardeado siete países en un año. Algunos, como Nigeria, sin que aún sepamos bien por qué. Tampoco sabemos por qué se ha arrasado una escuela de niñas en Irán, 180 muertos. En este clima, Macron dice ante un submarino nuclear (quizá se puso de puntillas para parecer más alto): “Para ser libre, hay que ser temido”. Y yo que sigo sin querer apuntarme a un gimnasio. Ante este panorama, decir que a uno todo esto no le parece buena idea no es que sea de izquierdas o de derechas, es de sentido común.

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