Los bancos de Barajas
Julio Sánchez Mingo
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| Aeropuerto de Barajas. Vestíbulo de la sala de llegadas 1, durante la pandemia, cuando había bancos. |
En los vestíbulos de llegadas del aeropuerto de Madrid Barajas, al menos en los terminales T1 y T4, han sido retirados los bancos allí existentes donde familiares, amigos, proveedores o clientes de los pasajeros aguardaban su llegada, pacientemente sentados, siendo muchos de ellos personas mayores, otros lisiados. Tanto para unos como para otros una espera de más de diez minutos de pie es una tortura. No digamos cuando ésta se extiende a una hora u hora y media, algo frecuente dado el mal funcionamiento del aeropuerto, especialmente de los servicios de la T1, donde, por ejemplo, las recogidas de equipaje se eternizan o los agentes de la Policia Nacional ya se toman a risa que la mayoría de las máquinas de lectura automática de documentación no funcionen.
Al parecer, dicha retirada está motivada porque algunos centenares de personas sin hogar o refugio pernoctaban en los terminales del aeródromo, acomodadas en dichos asientos —imposible tumbarse sobre ellos debido a los reposabrazos que los segmentan— o tiradas por los suelos.
Para resolver esta lamentable situación, los gestores públicos de las administraciones central, regional y municipal, junto con AENA —en un alarde de incompetencia y también de falta de humanidad—, en lugar de ir a la raíz de este problema social, no tan difícil de solucionar, han ido a lo fácil, autoritario y drástico: por una parte no se permite el acceso a las instalaciones a todo aquél que no vaya dotado de billete o tarjeta de embarque o pueda justificar que va a recoger a un viajero y, por otra, se ha optado por la retirada de los referidos bancos —curioso e infame proceder: se esconde un problema y así ya no existe—. Así se perjudica al usuario que satisface las correspondientes tasas de aeropuerto y a los demás ciudadanos que, con sus impuestos, financiaron la construcción de los recintos aeroportuarios, ahora convertidos en un negocio cuasi privado, que sólo piensa en sus accionistas en lugar de trabajar con vocación de servicio público esencial.
Por todo lo expuesto, he solicitado al Ministerio de Transportes que los bancos indicados sean inmediatamente repuestos y que todos los responsables de este dislate dimitan o sean cesados, comenzando por Mario Otero, director de Barajas.
PD. 18-03-2026. Para mayor escarnio y desprecio a los ciudadanos, AENA acaba de convocar un concurso literario dotado con un millón de euros al ganador.

He aquí el progreso: cada día un pasito más hacia la barbarie.
ResponderEliminarLos que hacen eso, no tendrán que sentarse , ni familiares con dificultad para estar de pie. Me preguntó que demonios está pasando que algunas personas no piensan en los demás. Por desgracia tienen poder. Gracias Julio por tu publicación.
ResponderEliminarSin prisa, pero sin pausa, hace años que lleva instalándose en nuestra sociedad un insoportable conducta de egoismo e insolidaridad. Se cuestiona la cobertura social a los discapacitados, a los ancianos, a los extranjeros, a los necesitados... como el si ya no fueran seres humanos sino un estorbo en una sociedad individualista. Este vergonzoso comportamiento debería hacernos reflexionar sobre la falta de humanidad de algunos de nuestros gobernantes.
ResponderEliminarHola
ResponderEliminarHace años, por acá hicieron parecido, luego de los reclamos correspondientes, los volvieron a colocar.
Saludos cordiales 👏
Totalmente de acuerdo. Y lo malo es que esa práctica de quitar asientos que permiten hacer una pausa a personas cuya estabilidad está mermada por la edad , o por alguna enfermedad, se está produciendo también en algunos centros comerciales de grandes dimensiones, donde los asientos brillan por si ausencia, y no será porque allí pernocten personas sin morada, más bien me temo que responderá a estrategias comerciales de dudosa relevancia.
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